Estados Unidos atraviesa un descenso histórico en las cifras de homicidios, según nuevos informes.
Las secuelas de la pandemia por el Covid-19 trajeron consigo un repunte de violencia que parecía difícil de contener. Sin embargo, los datos más recientes sugieren un cambio de paradigma.
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El país está experimentando una transformación drástica y positiva en sus índices de criminalidad.
Según el último informe del Consejo de Justicia Penal (CCJ, por sus siglas en inglés), un organismo de investigación independiente, la tasa de homicidios en 35 ciudades claves del país cayó en un 21 % entre 2024 y 2025.
Esta cifra no es solo una estadística fría; representa aproximadamente 922 crímenes menos en un año, marcando un hito que los expertos califican de “asombroso”.

¿Estados Unidos avanza en área de seguridad?
De las 35 ciudades analizadas, 31 reportaron descensos significativos. Ciudades como Denver, Omaha y Washington D.C. lideraron esta transformación con reducciones que superaron el 40 %.
El informe del CCJ, publicado a finales de enero no solo se limitó a los homicidios. De las 13 categorías delictivas analizadas, 11 mostraron una tendencia a la baja, de los cuales destacaron:
- Robo de vehículos: caída del 27 %.
- Hurtos en tiendas: disminución del 10 %.
- Agresiones con agravantes: descenso del 10 %.
En contraste, los delitos relacionados con drogas experimentaron un ligero repunte, mientras que las agresiones sexuales se mantuvieron estables. Lo que indica que, aunque el panorama general mejora, aún existen focos críticos que requieren atención.
“Si bien es necesario medidas de alto alcance, es importante destacar que existe una caída drástica a un nivel asombroso. Mientras la celebramos, debemos analizarla porque pueden existir múltiples factores por los que la delincuencia sube o baja en Estados Unidos”, declaró Adam Gelb, presidente y director ejecutivo del CCJ.

Muy pronto para celebrar
Jens Ludwig, profesor de políticas públicas de la universidad de Chicago, dijo que las tasas de delitos suelen fluctuar y que aún es demasiado pronto para festejar el panorama.
“Si observamos las tasas de delitos violentos en Estados Unidos son mucho más volátiles de un año a otro que la tasa de pobreza o la tasa de desempleo; es uno de esos grandes indicadores sociales que simplemente fluctúa mucho de un año a otro”, dijo Ludwig.
A su juicio, e independientemente de las medidas que se tomaron en las diferentes ciudades de Estados Unidos, la celebración por este panorama es muy pronto. Ludwing considera que los índices pueden cambiar y ser más o menos drásticos.
Por su parte, Gelb dijo que la notable reducción en la tasa de delincuencia ha llevado a algunos criminólogos a cuestionar la comprensión histórica de lo que impulsa las tendencias en los crímenes violentos y cómo combatirlo.

“Queremos creer que el factor local realmente importa para las cifras de criminalidad, que es fundamentalmente un problema local con soluciones a nivel local. Ahora estamos viendo que fuerzas sociales, culturales y económicas muy amplias a nivel nacional pueden ejercer una gran influencia en lo que sucede a nivel local”, añadió.
A pesar del optimismo, el informe deja una nota de cautela. Little Rock, Arkansas, se desvió de la tendencia nacional con un aumento del 16 % en sus homicidios, lo que recuerda que la seguridad sigue siendo un desafío.
La conclusión de los investigadores es clara: aunque los niveles de violencia están alcanzando mínimos no vistos en décadas, declarar una “misión cumplida” es prematuro.
“La comprensión de por qué Estados Unidos fue un poco menos violento que en años anteriores sigue siendo el gran enigma para criminólogos y legisladores. Pero, pese a ser positivo, eso no significa que actualmente sea mucho más segura o que los crímenes se reduzcan con el tiempo”, concluyeron los expertos.
Fuente: AP, CCJ





