En una noche memorable disputada sobre el césped del Estadio Dallas, en Arlington, Texas, la selección de España ofreció una clase magistral de madurez y contundencia para derrotar 2-0 a su similar de Francia.
Con este resultado, el combinado ibérico inscribe su nombre en la final del Mundial 2026 por segunda vez en su historia, emulando la mítica gesta conseguida en Sudáfrica 2010.
El director técnico Luis de la Fuente repitió la fórmula que le dio dividendos en los cuartos de final, desactivando por completo los circuitos de velocidad que pretendía imponer el conjunto de Didier Deschamps mediante Kylian Mbappé y Ousmane Dembélé.
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Desde los primeros minutos del encuentro, España dictó el ritmo del juego en el mediocampo mediante la habitual templanza de Rodri. Aunque los ‘Bleus’ intentaron replegarse con dos líneas compactas para contragolpear con transiciones largas, la velocidad mental de los extremos españoles inclinó la cancha muy temprano.
Al minuto 21 se rompió la paridad. El joven atacante Lamine Yamal encaró por el costado derecho de forma punzante y fue derribado dentro del área por el lateral izquierdo francés Lucas Digne. El árbitro principal no dudó en señalar la pena máxima.
El encargado de asumir la enorme responsabilidad fue Mikel Oyarzabal, quien ejecutó un cobro perfecto y ajustado al poste, inalcanzable para la estirada de Mike Maignan.
Con este tanto, el delantero sumó su quinta anotación de la campaña mundialista. Para colmo de males en la escuadra francesa, pocos minutos después del gol, su pilar defensivo William Saliba tuvo que abandonar el terreno de juego debido a una lesión muscular, dando paso a Maxence Lacroix.

En el periodo complementario, lejos de ceder terreno, la ‘Roja’ acentuó su dominio del esférico. Al minuto 58 llegó la obra de arte que sentenció la eliminatoria.
El lateral Pedro Porro se proyectó de manera impecable por la banda derecha y capturó un balón en tres cuartos de cancha para sacar un zapatazo cruzado espectacular que batió las redes francesas, decretando el 2-0 definitivo que desató la algarabía en las tribunas de Arlington. Deschamps movió sus piezas e introdujo variantes ofensivas como Rayan Cherki y Désiré Doué, pero el cerrojo defensivo español fue sencillamente insuperable.
Un muro infranqueable
La defensa de España completó el encuentro extendiendo una marca verdaderamente impresionante. La escuadra de De Fuente llegó a este duelo habiendo concedido apenas siete disparos entre los tres palos en todo el certamen, registrando el promedio defensivo más bajo en la competición desde que se recopilan estos datos en 1966.
La maldición rota ante Deschamps
Con este resultado, España rompe una prolongada racha francesa en fases definitorias y venga de forma colateral la caída sufrida en los octavos de final de Alemania 2006 (1-3), que supuso la última vez que chocaron en citas mundialistas previas.
Destino Nueva York: España se instala en la final y espera por Inglaterra o Argentina
Con el pasaporte sellado con letras de oro, la delegación de España empacará sus maletas con dirección a la costa este. El combinado ibérico disputará el partido definitivo por la gloria eterna el próximo domingo 19 de julio de 2026, en el imponente Estadio Nueva York Nueva Jersey (MetLife Stadium, ubicado en East Rutherford).
España se sentará cómodamente a presenciar el segundo choque de semifinales que se desarrollará este miércoles en Atlanta. El rival de la ‘Roja’ saldrá del histórico cruce entre Inglaterra y Argentina, un partido cargado de una rivalidad pasional inigualable.
Sea cual sea el contrincante, el planeta del fútbol se prepara para presenciar una final antológica en la Gran Manzana. España está a solo 90 minutos de coser la segunda estrella en su escudo.





