La situación resulta especialmente preocupante en la población infantil. En la última semana se reportaron ocho muertes adicionales por gripe en menores, lo que eleva el total de la temporada a 52. Aunque la gripe sigue siendo la infección respiratoria dominante frente al covid-19 y el virus respiratorio sincitial, los tres virus muestran actividad simultánea, un escenario que mantiene en alerta al sistema de salud y refuerza la importancia de la prevención y la atención oportuna.
Leer más: Sarampión: la enfermedad que puede borrar la memoria del sistema inmunológico
La temporada de gripe en Estados Unidos todavía no da señales claras de haber terminado.
Nuevos datos de salud pública muestran un repunte leve pero sostenido de las infecciones, impulsado principalmente por la influenza B, una familia de virus distinta a la subclase K de influenza A que ha dominado los contagios en los últimos meses.
Los expertos advierten que este segundo aumento podría anticipar semanas adicionales de alta presión para hospitales y familias.

Gripe
La doctora Caitlin Rivers, epidemióloga especializada en enfermedades infecciosas, explicó que el país atraviesa lo que describe como un segundo pico de la temporada gripal.
Según sus análisis, el aumento actual se concentra de manera clara en niños en edad escolar, especialmente entre los 5 y 17 años.
Este grupo suele funcionar como un indicador temprano de nuevas tendencias, ya que el virus circula con rapidez en escuelas y actividades comunitarias.
Rivers señaló que, históricamente, los repuntes que comienzan en menores terminan extendiéndose a la población adulta.
Por ahora, el impacto más visible se mantiene en niños y adolescentes, pero los especialistas consideran probable que los contagios en adultos aumenten en las próximas semanas.
El patrón recuerda al observado el año pasado, cuando la gripe mostró un segundo ascenso hacia finales de febrero tras una caída inicial.
Factores climáticos recientes también podrían estar influyendo en esta dinámica.
La tormenta invernal que afectó a cerca de la mitad del país provocó más tiempo en espacios cerrados, retrasos en consultas médicas y una mayor exposición entre personas, condiciones que favorecen la propagación de virus respiratorios.
Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades informaron que las infecciones por influenza B crecieron ligeramente en la última semana analizada, con un aumento inferior a un punto porcentual.
Aunque el incremento es pequeño, rompe la tendencia a la baja registrada semanas atrás. En contraste, la actividad de la influenza A se ha mantenido estable, aunque sigue representando la mayoría de los casos confirmados.
Los especialistas aún no pueden determinar si este aumento marca el inicio de una ola primaveral de influenza B. Sin embargo, recuerdan que esta familia de virus es biológicamente distinta a la influenza A.
Esto significa que una persona que ya tuvo gripe esta temporada no queda necesariamente protegida frente a una nueva infección si entra en contacto con una cepa diferente.
La vacuna contra la gripe aplicada este año incluye protección frente a dos cepas de influenza A y una cepa de influenza B.
Los expertos destacan que, aunque la vacuna no siempre evita el contagio, sí reduce de forma significativa el riesgo de complicaciones graves, hospitalizaciones y muertes, especialmente en niños, adultos mayores y personas con enfermedades crónicas.
Tanto la influenza A como la B suelen provocar síntomas similares. Fiebre alta, dolor de garganta, tos persistente, dolores musculares intensos, escalofríos y fatiga extrema figuran entre los más comunes.
Los antivirales disponibles resultan efectivos si se administran en las primeras etapas de la enfermedad, por lo que los médicos recomiendan buscar atención temprana ante signos claros de gripe.

En términos generales, la actividad gripal en Estados Unidos sigue siendo elevada. La subclase K de influenza A, perteneciente al linaje H3N2, continúa siendo la principal responsable de la carga de enfermedad.
Las temporadas dominadas por H3N2 suelen asociarse con cuadros más severos y mayores tasas de hospitalización.
Durante la semana que finalizó el 24 de enero, el 87 por ciento de las pruebas positivas reportadas a los CDC correspondió a influenza A, mientras que cerca del 13 por ciento se atribuyó a influenza B.
El mapa nacional de vigilancia mantiene a 29 estados con actividad alta o muy alta, y a otros 10 con niveles moderados.
La situación resulta especialmente preocupante en la población infantil. En la última semana se reportaron ocho muertes adicionales por gripe en menores, lo que eleva el total de la temporada a 52. Aunque la gripe sigue siendo la infección respiratoria dominante frente al covid-19 y el virus respiratorio sincitial, los tres virus muestran actividad simultánea, un escenario que mantiene en alerta al sistema de salud y refuerza la importancia de la prevención y la atención oportuna.
Fuente: CNN





