En definitiva, disfrutar de una taza diaria de café o té con cafeína puede ser compatible con una buena salud cerebral y, potencialmente, ofrecer un beneficio adicional. La clave está en la moderación y en comprender que ninguna bebida, por sí sola, reemplaza el impacto de un estilo de vida equilibrado y sostenido en el tiempo.
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Tomar café o té con cafeína cada día podría ofrecer un beneficio inesperado para la salud del cerebro. Nuevas investigaciones sugieren que estas bebidas, consumidas con moderación, se asocian con un menor riesgo de desarrollar demencia a largo plazo.
El hallazgo aporta una mirada más matizada a un hábito cotidiano que durante años ha generado debates entre defensores y detractores.

Cafeína
Un estudio reciente publicado en la revista médica JAMA analizó datos de más de 130,000 personas seguidas durante décadas a través del Nurses’ Health Study y el Health Professionals Follow-up Study.
Los resultados mostraron que quienes consumían entre dos y tres tazas de café al día presentaban aproximadamente un 18 % menos de probabilidades de desarrollar demencia en etapas posteriores de la vida.
En el caso del té, el consumo de una a dos tazas diarias se asoció con una reducción del riesgo cercana al 14 %.
Uno de los aspectos más relevantes del estudio es que el beneficio apareció únicamente con las versiones con cafeína.
Las opciones descafeinadas no mostraron el mismo efecto protector, lo que sugiere que la cafeína desempeña un papel importante en la relación entre estas bebidas y la salud cognitiva.
Sin embargo, los especialistas advierten que estos resultados deben interpretarse con cautela. Se trata de un estudio observacional, lo que significa que identifica asociaciones, pero no puede demostrar una relación directa de causa y efecto.
En otras palabras, beber café o té no garantiza por sí solo una protección contra la demencia.
Existen múltiples factores que podrían influir en estos resultados. Las personas que consumen café o té de manera regular podrían tener estilos de vida más saludables, mejor acceso a atención médica o hábitos intelectuales activos.
Incluso rutinas simples, como leer, socializar o mantener una alimentación equilibrada mientras se disfruta de una bebida caliente, podrían contribuir a un envejecimiento cerebral más saludable.
Aun así, la investigación se suma a un cuerpo creciente de evidencia que vincula el café y el té con beneficios más amplios para la salud.
Estudios previos han relacionado su consumo con un menor riesgo de enfermedades cardiovasculares y con procesos de envejecimiento más favorables. En este contexto, la salud cerebral aparece como una pieza más del rompecabezas.
El café, en particular, contiene cientos de compuestos bioactivos además de la cafeína. Estos componentes influyen en la inflamación, el metabolismo de la glucosa, la función vascular y el estrés oxidativo.
La reducción de la inflamación y del daño celular podría explicar parte del efecto protector observado en el cerebro. El té, por su parte, aporta antioxidantes y otros compuestos vegetales que también participan en estos procesos.
A pesar de estos hallazgos alentadores, los expertos coinciden en que no es recomendable aumentar el consumo de cafeína con el único objetivo de prevenir la demencia.
Más no siempre significa mejor. Un exceso de cafeína puede provocar ansiedad, insomnio, alteraciones del ritmo cardíaco y otros efectos adversos, especialmente en personas sensibles o con condiciones médicas preexistentes.

La recomendación general es mantener un consumo moderado y acorde a la tolerancia individual. Nadie debería comenzar a beber café o té si no lo hace habitualmente solo por este posible beneficio. La salud cerebral depende de un conjunto de factores mucho más amplio.
La evidencia científica sigue señalando que los pilares más sólidos para proteger el cerebro incluyen la actividad física regular, una buena calidad del sueño, no fumar, controlar la presión arterial y la diabetes, mantenerse socialmente activo y seguir una alimentación basada principalmente en alimentos vegetales integrales.
Dentro de ese marco, el café y el té pueden formar parte de un estilo de vida saludable, pero no sustituyen estos hábitos fundamentales.
En definitiva, disfrutar de una taza diaria de café o té con cafeína puede ser compatible con una buena salud cerebral y, potencialmente, ofrecer un beneficio adicional. La clave está en la moderación y en comprender que ninguna bebida, por sí sola, reemplaza el impacto de un estilo de vida equilibrado y sostenido en el tiempo.
Fuente: CNN





