Beneficios de pararse en una sola pierna
enero 20, 2026
By: Carlos Graterol

Pararse sobre una sola pierna no es solo un ejercicio físico. Es una inversión directa en la salud futura. Con constancia y atención, este gesto sencillo puede marcar la diferencia entre un envejecimiento frágil y uno activo, autónomo, lleno de movimiento y beneficios.

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Mantener el equilibrio sobre una sola pierna puede parecer un gesto simple, casi trivial, pero la ciencia lo considera una de las señales más reveladoras del estado general de la salud.

Este ejercicio, accesible para la mayoría de las personas, se ha convertido en una herramienta clave para evaluar el envejecimiento, prevenir caídas y fortalecer tanto el cuerpo como el cerebro.

Beneficios
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Durante la infancia y la juventud, el equilibrio se desarrolla de forma natural. Alrededor de los nueve o diez años, esta capacidad suele estabilizarse y alcanza su mejor momento hacia finales de los treinta.

A partir de esa etapa, comienza un deterioro progresivo que se hace más evidente después de los cincuenta años.

Cuando una persona adulta tiene dificultades para mantenerse sobre una sola pierna durante algunos segundos, el cuerpo suele estar enviando señales que van más allá de una simple falta de coordinación.

Uno de los factores centrales detrás de esta pérdida de equilibrio es la sarcopenia, una disminución gradual de la masa muscular asociada a la edad.

Desde los treinta años, el cuerpo puede perder hasta un ocho por ciento de músculo por década. Esta reducción afecta la fuerza de las piernas y las caderas, músculos fundamentales para estabilizar el cuerpo.

Practicar ejercicios sobre una sola pierna trae beneficios al activar estas zonas y a ralentizar el deterioro muscular, lo que se traduce en mayor autonomía y movilidad a largo plazo.

El equilibrio no depende únicamente de los músculos. El cerebro cumple un papel decisivo al integrar la información que llega desde los ojos, el oído interno y el sistema nervioso periférico.

Estos sistemas trabajan en conjunto para mantener la postura y reaccionar ante cualquier desequilibrio. Con el paso de los años, esta integración se vuelve menos eficiente, lo que explica por qué el equilibrio se deteriora incluso en personas que mantienen cierta fuerza física.

Diversos estudios han demostrado que la capacidad de sostenerse sobre una sola pierna está relacionada con el riesgo de caídas, una de las principales causas de lesiones graves en adultos mayores.

En muchos casos, una caída no ocurre por falta de fuerza, sino por una reacción lenta ante un tropiezo. Entrenar el equilibrio trae beneficios en la velocidad de respuesta y la capacidad de recolocar el cuerpo a tiempo para evitar el impacto.

La relación entre equilibrio y salud va aún más lejos. Investigaciones recientes han encontrado que las personas de mediana edad que no logran mantenerse en una sola pierna durante diez segundos presentan un mayor riesgo de muerte prematura en los años siguientes.

Este ejercicio ha demostrado ser incluso más revelador que otras pruebas físicas tradicionales, ya que refleja el estado combinado de músculos, sistema nervioso y funciones cerebrales.

El impacto también se observa a nivel cognitivo. Mantener el equilibrio activa áreas del cerebro vinculadas con la atención, la memoria de trabajo y la toma de decisiones.

Practicar este tipo de ejercicios de forma regular estimula la plasticidad cerebral y contribuye a conservar funciones mentales clave con el paso del tiempo.

En personas con deterioro cognitivo, una mejor capacidad de equilibrio suele asociarse con una progresión más lenta de los síntomas.

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Incorporar el entrenamiento en una sola pierna a la rutina diaria no requiere equipamiento ni largas sesiones. Actividades cotidianas como cepillarse los dientes, lavar los platos o esperar mientras se prepara el café pueden convertirse en momentos ideales para practicar.

Bastan algunos segundos por pierna, varias veces al día, para generar beneficios reales.

Los especialistas recomiendan comenzar de forma gradual, apoyándose en una pared o una silla si es necesario, y reducir la ayuda a medida que mejora la estabilidad.

Practicar descalzo y con calzado aporta estímulos diferentes y enriquece el entrenamiento. Disciplinas como el yoga o el taichí también integran posturas de equilibrio que fortalecen el cuerpo de manera global.

Pararse sobre una sola pierna no es solo un ejercicio físico. Es una inversión directa en la salud futura. Con constancia y atención, este gesto sencillo puede marcar la diferencia entre un envejecimiento frágil y uno activo, autónomo, lleno de movimiento y beneficios.

Fuente: BBC

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