Pese a las dudas, Elon Musk insiste en su visión. Afirma que Tesla siempre ha avanzado resolviendo problemas difíciles y que la robótica representa el siguiente gran salto tecnológico. El éxito de esta estrategia no será inmediato y probablemente requiera años de desarrollo sostenido.
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Durante más de una década, Tesla fue sinónimo de autos eléctricos innovadores, diseño atractivo y tecnología de punta. Sin embargo, ese capítulo empieza a perder protagonismo dentro de la visión de Elon Musk.
El empresario apuesta ahora a un giro radical: convertir a Tesla en una compañía centrada en la robótica humanoide, incluso por encima de su negocio automotriz.

Elon Musk y Tesla
La señal más clara llegó en la reciente llamada de resultados de la empresa. Elon Musk anunció que Tesla dejará de fabricar los modelos S y X para destinar ese espacio productivo al desarrollo del robot humanoide Optimus.
El plan no es menor. El objetivo a largo plazo consiste en producir hasta un millón de unidades anuales de estos robots desde la planta de Fremont, utilizando la infraestructura que antes estaba dedicada a los vehículos.
La decisión se produce en un momento complejo para Tesla. En 2025, la compañía registró una caída histórica del 9 % en sus ventas de autos eléctricos.
A esto se suma una competencia cada vez más agresiva, especialmente desde China, y un entorno político menos favorable tras la expiración de incentivos fiscales en Estados Unidos.
Frente a ese escenario, Elon Musk busca reposicionar a la empresa en un mercado que considera mucho más grande y rentable.
Optimus representa esa apuesta. Según Elon Musk, el robot podrá realizar tareas domésticas, trabajos industriales e incluso procedimientos médicos en el futuro.
En sus declaraciones públicas, ha llegado a asegurar que esta tecnología podría hacer opcional el trabajo humano y convertirse en una herramienta clave para eliminar la pobreza a escala global. Tesla prevé ponerlo a la venta hacia finales de 2027.
El entusiasmo del director ejecutivo contrasta con el escepticismo de muchos analistas. Aunque Tesla muestra avances, como robots capaces de clasificar objetos, sacar basura o realizar tareas simples en fábricas, la tecnología aún está lejos de cumplir las promesas más ambiciosas.
Expertos en robótica coinciden en que crear humanoides versátiles, seguros y económicamente viables es uno de los mayores desafíos tecnológicos actuales.
El mercado tampoco está vacío. Empresas como Boston Dynamics, Hyundai, Google DeepMind y múltiples startups ya desarrollan robots humanoides con distintos enfoques.
De acuerdo con consultoras especializadas, más de 90 compañías trabajan activamente en este sector. Aun así, las proyecciones financieras resultan tentadoras.
Algunas estimaciones sitúan el valor del mercado de robots humanoides entre cientos de miles de millones de dólares para 2040 y varios billones para 2050.
Tesla cuenta con ventajas estratégicas. Su experiencia en baterías, motores eléctricos y producción a gran escala podría facilitar la fabricación de robots a menor costo que sus competidores.
Además, la empresa planea utilizar Optimus dentro de sus propias fábricas antes de venderlo al público, lo que permitiría mejorar el diseño y reducir gastos operativos.
El riesgo también es alto. Elon Musk ha incumplido plazos en el pasado, desde la conducción autónoma total hasta los viajes tripulados a Marte.
En el caso de Optimus, reportes indican que Tesla ya redujo sus metas internas de producción tras enfrentar dificultades técnicas, especialmente en el diseño de brazos y manos, uno de los aspectos más complejos de la robótica humanoide.

A esto se suma el factor reputacional. Las posiciones políticas de Elon Musk y su cercanía con el presidente Donald Trump han generado rechazo en parte del público, con protestas y actos de vandalismo en concesionarios de Tesla.
Algunos inversionistas cuestionan si los consumidores, reticentes a comprar autos de la marca, estarían dispuestos a adquirir un robot doméstico de alto costo.
Pese a las dudas, Musk insiste en su visión. Afirma que Tesla siempre ha avanzado resolviendo problemas difíciles y que la robótica representa el siguiente gran salto tecnológico. El éxito de esta estrategia no será inmediato y probablemente requiera años de desarrollo sostenido.
Por ahora, Tesla se encuentra en una encrucijada histórica. Si Optimus cumple las expectativas, la empresa podría redefinir industrias enteras. Si no, el abandono progresivo del negocio automotriz podría convertirse en una de las apuestas más arriesgadas de la era tecnológica moderna.
Fuente: CNN





