Un nuevo episodio de tensión diplomática entre Estados Unidos y China tiene como escenario a Argentina, luego de que la Embajada estadounidense en Buenos Aires advirtiera a directivos de una cooperativa energética sobre la posible revocación de sus visas si avanzan en un proyecto tecnológico con la empresa china Huawei.
El caso provocó una inmediata respuesta del Gobierno chino y abrió un nuevo frente en la disputa entre las dos potencias por la influencia tecnológica y estratégica en América Latina.
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La controversia gira en torno a la Cooperativa de Servicios Públicos y Comunitarios (CALF), con sede en la provincia de Neuquén, una de las distribuidoras de energía eléctrica más importantes de la Patagonia.
La entidad también presta servicios de internet mediante fibra óptica y mantiene negociaciones con Huawei para adquirir equipos destinados a la construcción de un centro de datos en esa provincia.

Huawei
Según la documentación presentada por la cooperativa ante la Embajada de Estados Unidos y la Cancillería argentina, uno de sus gerentes comenzó a recibir mensajes de un diplomático estadounidense del área de asuntos económicos el pasado 12 de julio.
En esas comunicaciones se hacía referencia a una política del Gobierno de Estados Unidos que podría restringir o revocar las visas de los directivos vinculados con la expansión de las operaciones de Huawei en Argentina.
Además de expresar preocupación por el proyecto tecnológico impulsado por la cooperativa, el funcionario consultó si existía la posibilidad de cancelar la iniciativa o si la entidad había “traspasado los límites”, según describió el consejo de administración de CALF en un comunicado difundido esta semana.
La preocupación de Washington se relaciona con la ubicación estratégica del proyecto. Neuquén alberga el yacimiento de Vaca Muerta, considerado uno de los principales reservorios de petróleo y gas no convencional del mundo, lo que convierte a la zona en un punto de especial interés para la política de seguridad estadounidense.
La Embajada de Estados Unidos reconoció públicamente las gestiones realizadas. El embajador Peter Lamelas aseguró que no se trata de una intromisión en la soberanía argentina, sino de una medida orientada a proteger la seguridad nacional de su país frente a los riesgos que, a juicio de Washington, representa la participación de Huawei en infraestructura vinculada con un área estratégica.
Posteriormente, el diplomático reiteró la posición estadounidense mediante un mensaje publicado en redes sociales, en el que recordó que cada país tiene la facultad de decidir quién puede ingresar a su territorio. Según explicó, negar o revocar una visa constituye una decisión destinada a proteger la seguridad y los intereses nacionales.
Reacción de China y Huawei
La reacción de China no tardó en llegar. La Embajada china en Buenos Aires difundió un comunicado en el que acusó a Estados Unidos de alimentar deliberadamente la denominada “teoría de la amenaza china” y de intentar impedir que una empresa argentina mantenga relaciones comerciales normales con Huawei.
La representación diplomática china sostuvo que las presiones ejercidas mediante la posible revocación de visas constituyen una falta de respeto hacia la soberanía de otros países y un menoscabo de los principios del libre mercado.
Además, afirmó que Estados Unidos contradice los valores de democracia y libertad que dice defender al obstaculizar el desarrollo de una empresa privada extranjera en un tercer país.
Mientras tanto, CALF solicitó que Estados Unidos exponga de manera formal cualquier objeción técnica específica relacionada con el proyecto. La cooperativa recordó que opera una red con múltiples proveedores, seleccionados con criterios técnicos, comerciales y de calidad del servicio, entre los que figuran compañías estadounidenses, europeas y asiáticas.
La entidad también manifestó su preocupación por el modo en que se produjeron los contactos con sus representantes.
En su planteamiento señaló que una cosa es la facultad de un Estado para decidir sobre el otorgamiento de visas y otra muy distinta utilizar esa posibilidad mediante canales informales para influir sobre un proyecto cuya aprobación corresponde exclusivamente a los órganos de gobierno de una cooperativa argentina.
Ante esta situación, CALF presentó una nota ante el Ministerio de Relaciones Exteriores de Argentina para solicitar que realice las gestiones que considere necesarias frente a la Embajada de Estados Unidos con el fin de resolver la controversia.
Hasta el momento, el Gobierno del presidente Javier Milei no ha emitido una posición oficial sobre el conflicto. La situación coloca a la administración argentina en un escenario complejo, debido a su estrecha relación política con el presidente estadounidense Donald Trump y, al mismo tiempo, a la relevancia económica que mantiene China para el país sudamericano.
Esa importancia quedó reflejada esta misma semana con la renovación del acuerdo de intercambio de monedas entre el Banco Central de Argentina y el Banco Central de China por 130,000 millones de yuanes, equivalentes a aproximadamente 19,500 millones de dólares.
Según las autoridades argentinas, este mecanismo contribuye a fortalecer las reservas internacionales, administrar la liquidez en divisas y respaldar la estabilidad financiera del país, mientras la disputa entre Washington y Pekín suma un nuevo capítulo en territorio argentino.
Fuente: El País





