El doctor Eduardo Cardona reveló cuáles son las implicaciones de someterse a una bichectomía por tendencia estética y no por una indicación médica.
En los últimos años, los procedimientos estéticos han experimentado un crecimiento exponencial, impulsado, en gran parte, por las redes sociales.
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Rostros angulados, mandíbulas marcadas y mejillas hundidas se han convertido en estándares de belleza viralizados que, en muchos casos, no consideran la anatomía, edad ni necesidades reales de los pacientes.
Uno de los ejemplos más claros es la bichectomía, un procedimiento quirúrgico que consiste en la resección parcial de las bolas de Bichat, estructuras de grasa profunda ubicadas en las mejillas.
Aunque tiene un auge bastante alto, el doctor Eduardo Cardona considera que es un tratamiento válido, siempre y cuando está bien indicado.
“El problema surge cuando se realiza por moda y no por indicación médica, respondiendo a tendencias virales más que a criterios clínicos”, destaca el creador de The Cardona Method️, un modelo de formación en estética avanzada.

Eduardo Cardona advierte sobre riesgos
Tal como expone el doctor Eduardo Cardona, la bichectomía no es un procedimiento nuevo ni inherentemente negativo.
Si es realizada en pacientes cuidadosamente seleccionados, generalmente jóvenes, con rostros redondeados, buena calidad de piel y sin flacidez, puede aportar armonía facial y resultados satisfactorios.
No obstante, el también profesor, advierte que este procedimiento puede tener resultados negativos.
Con el auge de la bichectomía, muchas personas con rostros delgados, estructuras óseas marcadas o signos iniciales de envejecimiento se han sometido al proceso sin ser candidatos adecuados.
“En estos casos, las consecuencias no siempre son inmediatas, pero sí progresivas”, advirtió el doctor Eduardo Cardona.
Entre las principales complicaciones asociadas a una mala indicación o a una resección excesiva se encuentran:
- Hundimiento prematuro del tercio medio del rostro.
- Apariencia envejecida o demacrada con el paso de los años.
- Asimetrías faciales.
- Lesión del nervio bucal.
- Daño del conducto de Stensen (glándula parótida).
- Pérdida de soporte facial irreversible.
“Es importante destacar que la grasa bucal cumple una función estructural y protectora, especialmente a largo plazo, y su eliminación indiscriminada puede acelerar los signos de envejecimiento facial”, apuntó Cardona.

Mantener la consciencia sobre los procedimientos
Mantenerse consciente y bien informado sobre las intervenciones en el rostro es necesario. No solo porque estamos sometiendo el cutis a un proceso médico, sino porque, a diferencia de otras partes del cuerpo, el rostro es nuestra carta de presentación al mundo.
Cardona cree que este tipo de procedimientos puede servir para muchos pacientes y mejorar su aspecto. Pero es necesario mantener la consciencia de que no toda intervención es válida.
“Hay que ser consciente de que no todo lo que es tendencia es seguro para todos, y que la educación del paciente es clave para evitar daños irreversibles. Un buen resultado estético no sigue modas, sigue indicaciones médicas”, recordó el doctor Eduardo Cardona.
Asimismo, indicó que corregir una cirugía fallida es, casi siempre, más costoso, doloroso y complejo que la cirugía original. Por esta razón, cree que es importante que los pacientes hagan preguntas, se informen, y acudan a verdaderos profesionales.
Cardona agregó que los cirujanos y expertos en procedimientos estéticos pueden identificar si un paciente requiere o no una intervención. Evalúan el método y en todo caso sugieren otra vía para obtener el mismo resultado, manteniendo la seguridad de las personas.
“Hay que dejar en claro que la responsabilidad recae tanto en los profesionales de la salud como en los pacientes. Por lo tanto, evaluar, informar y decidir con criterio clínico es la vía correcta, no con filtros”, concluyó el especialista.
Fuente: Nota especial





