Dispositivos digitales: riesgos y cómo usarlos mejor
junio 18, 2026
By: Carlos Graterol

Los dispositivos digitales forman parte de la vida cotidiana hasta el punto de que ha dejado de ser una herramienta externa para convertirse en un elemento integrado en la experiencia humana.

Este fenómeno, conocido como vida onlife, describe una realidad en la que lo presencial y lo digital conviven de manera permanente y transforman la forma en que las personas trabajan, se comunican y se entretienen.

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Esta evolución, analizada hace más de una década en el Manifiesto Onlife. Ser humano en una era hiperconectada, ha provocado una profunda modificación de los marcos tradicionales de referencia.

Se han difuminado las fronteras entre lo real y lo virtual, entre las personas y las máquinas, mientras la escasez de información ha dado paso a una sobreabundancia constante.

Sin embargo, la rápida velocidad de estos cambios también ha generado incertidumbre. El filósofo José Ortega y Gasset ya anticipó esta situación en Meditación de la técnica, al señalar que el ser humano no podría vivir sin la tecnología, una especie de “sobrenaturaleza” creada por él mismo.

Hoy, los dispositivos digitales ocupan un lugar central en la vida diaria. Prácticamente todos los hogares cuentan con teléfono móvil, la inmensa mayoría dispone de acceso a internet y una gran parte posee ordenadores y tabletas.

Esta presencia masiva ha impulsado nuevas oportunidades, pero también ha abierto la puerta a riesgos que afectan a personas de todas las edades.

Dispositivos digitales
Foto de TitiNicola bajo licencia CC BY-SA 4.0

Dispositivos digitales

Las computadoras fueron la primera gran puerta de entrada al entorno de los dispositivos digitales para muchas generaciones. Aunque tradicionalmente se han asociado al trabajo, también han sido utilizados para los videojuegos, la navegación en internet y las redes sociales.

Uno de sus principales riesgos es la multitarea. Aunque parezca que el cerebro puede realizar varias actividades simultáneamente, la realidad es distinta. Cada cambio de tarea obliga a recuperar la concentración, lo que genera interrupciones constantes y una sensación de agotamiento.

A esto se suma el déficit de atención, favorecido por las notificaciones, los correos electrónicos y las actualizaciones permanentes. Además, los ordenadores también facilitan el consumo abusivo de series y la adicción a determinados videojuegos.

Las tabletas y la falsa sensación de dominio digital

Las tabletas han ganado protagonismo tanto en el ámbito educativo como en el entretenimiento infantil. Su ligereza y facilidad de uso las convierten en herramientas muy atractivas.

No obstante, también potencian la multitarea y la dependencia de las notificaciones. Otro riesgo importante es la pérdida de la conexión entre la mano, el ojo y el cerebro cuando sustituyen la escritura manual por el teclado.

Además, pueden generar una falsa sensación de alfabetización digital. Muchos usuarios jóvenes dominan algunas aplicaciones, pero no adquieren competencias tecnológicas más profundas relacionadas con el entorno profesional.

Al igual que ocurre con los ordenadores, las tabletas también favorecen el consumo excesivo de contenidos audiovisuales.

Los teléfonos móviles, el dispositivo más controvertido

El teléfono móvil se ha convertido en el dispositivo más presente en la vida moderna. Aunque ofrece herramientas útiles para organizar tareas, consultar información o comunicarse, también concentra los mayores riesgos.

Gran parte de su uso está orientado al entretenimiento. Ver vídeos, utilizar redes sociales y consumir series son algunas de las actividades predominantes.

Las redes sociales representan una de las mayores preocupaciones, ya que están diseñadas para captar la atención y estimular la liberación constante de dopamina, favoreciendo la repetición de conductas.

Otro fenómeno preocupante es el denominado “solucionismo tecnológico”, que consiste en sustituir actividades que antes se realizaban de otras formas por funciones integradas en el móvil. Escuchar música, leer, ver vídeos o despertarse por la mañana son algunos ejemplos.

La facilidad de acceso hace que el uso excesivo aparezca especialmente en momentos de distracción o aburrimiento.

No todos los dispositivos son igual de adictivos

Aunque todos los dispositivos digitales presentan riesgos, no generan los mismos hábitos ni afectan de la misma manera a las personas.

Dispositivos digitales
Cyberclick

Los ordenadores suelen estar más vinculados a la productividad, las tabletas combinan trabajo y entretenimiento, mientras que los teléfonos móviles concentran la mayor parte de las dinámicas asociadas a la dependencia digital.

La clave no reside en demonizar la tecnología, sino en aprender a utilizarla de forma equilibrada. Cada dispositivo puede facilitar la vida diaria, pero también puede convertirse en una fuente de estrés, pérdida de atención y uso abusivo si no se establecen límites claros.

La alfabetización digital y la gestión consciente del tiempo serán fundamentales para evitar que las nuevas generaciones, y también los adultos, se conviertan en usuarios desorientados dentro de un entorno hiperconectado que evoluciona a gran velocidad.

Fuente: The Conversation

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