El panorama indica que los apagones no solo son un problema técnico, sino un fenómeno que afecta la vida cotidiana, la economía y la estabilidad social, y que continuará siendo un tema prioritario para autoridades y ciudadanos en los próximos meses.
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Cuba vivirá este lunes uno de los mayores apagones de su historia reciente, con más del 55 % del país sin electricidad al mismo tiempo durante las horas de mayor demanda, según informó la estatal Unión Eléctrica (UNE).
La medida forma parte de un esquema de racionamiento planificado para evitar cortes desordenados que podrían paralizar aún más la infraestructura del país.

Cuba enfrenta apagones
La isla atraviesa una crisis energética profunda desde mediados de 2024, agravada por la reducción de importaciones de petróleo y las limitaciones estructurales de su sistema eléctrico.
En lo que va de febrero, las autoridades han implementado un plan de desconexiones programadas que prioriza el suministro a hospitales, servicios esenciales y áreas críticas, aunque la población sigue sufriendo prolongadas interrupciones en el servicio.
El 31 de enero se registró un récord histórico de apagón, cuando simultáneamente más del 63 % de la población quedó sin electricidad.
Según la UNE (Unión Eléctrica de Cuba), la capacidad máxima de generación estimada para este lunes será de 1,457 megavatios (MW), mientras que la demanda alcanzará los 3,180 MW.
Esto deja un déficit de 1,723 MW, cifra que se traducirá en cortes planificados de aproximadamente 1,753 MW para equilibrar el sistema.
Actualmente, ocho de las 16 unidades termoeléctricas operativas se encuentran fuera de servicio por averías o mantenimiento, un factor que, según el Gobierno, no está relacionado con el bloqueo estadounidense.
La generación termoeléctrica representa cerca del 40 % del mix energético nacional, mientras que otra cuarta parte, conocida como generación distribuida (principalmente motores diésel) lleva varias semanas inactiva debido a las restricciones de combustible impuestas por las sanciones de Estados Unidos.
A pesar de los avances en energía solar, con la apertura de cerca de un centenar de parques fotovoltaicos respaldados por China y una capacidad instalada de 2,000 MW, la falta de sistemas de almacenamiento limita su aporte al suministro continuo.
El crecimiento de la generación renovable ha marcado récords en la última semana, pero no basta para cubrir el déficit de demanda y garantizar estabilidad en todo el territorio.
Expertos independientes advierten que la crisis energética cubana tiene raíces históricas en la infrafinanciación del sector eléctrico, completamente estatal desde 1959.
Cálculos de analistas sugieren que serían necesarios entre 8,000 y 10,000 millones de dólares para modernizar y sanear el sistema eléctrico, mejorar la infraestructura de transmisión y almacenamiento, y reducir la dependencia de combustibles fósiles importados.
El Gobierno cubano, por su parte, responsabiliza a las sanciones estadounidenses de la “asfixia energética” que afecta al país, señalando que las restricciones de importación de combustible impiden mantener en operación plantas y generadores esenciales.
En paralelo, la crisis ha impactado de manera directa la economía, que según cifras oficiales se ha contraído más del 15 % desde 2020, y ha sido un detonante de las protestas sociales más recientes.
La combinación de apagones prolongados y falta de suministro confiable de energía limita la actividad productiva, afecta el transporte, la refrigeración de alimentos y medicamentos, y pone en riesgo servicios básicos como salud y educación.
Las autoridades instan a la población a tomar medidas de ahorro energético, reducir el uso de aparatos eléctricos y estar atenta a los anuncios oficiales sobre horarios de cortes programados.

Analistas coinciden en que, mientras persista la dependencia de combustibles importados y no se modernice la infraestructura eléctrica, los apagones continuarán siendo frecuentes y de gran magnitud. Además, la inversión en energías renovables y almacenamiento será crucial para que Cuba logre estabilizar su red y reducir los impactos sociales y económicos de esta crisis energética histórica.
En este contexto, la población cubana enfrenta un desafío diario: adaptarse a un suministro eléctrico limitado mientras el país busca alternativas sostenibles y enfrenta presiones externas que agravan la vulnerabilidad de su sistema energético.
El panorama indica que los apagones no solo son un problema técnico, sino un fenómeno que afecta la vida cotidiana, la economía y la estabilidad social, y que continuará siendo un tema prioritario para autoridades y ciudadanos en los próximos meses.
Fuente: La Conexión USA





