La Corte Suprema de Estados Unidos reactivó una demanda multimillonaria contra varias de las compañías de cruceros más importantes del mundo, en un fallo que representa un fuerte revés para empresas que operaron en Cuba durante los últimos años.
La decisión permite que continúe el litigio presentado por Havana Docks Corporation, compañía que acusa a las líneas de cruceros de beneficiarse de propiedades confiscadas por el Gobierno cubano tras la revolución liderada por Fidel Castro.
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La resolución fue aprobada por ocho votos contra uno y estuvo respaldada por la mayoría de los magistrados del máximo tribunal estadounidense. El juez Clarence Thomas redactó la opinión principal, mientras que la jueza Elena Kagan fue la única integrante de la Corte en expresar su desacuerdo.

Corte Suprema
PEl caso involucra a compañías como Royal Caribbean Cruises y Carnival Corporation, señaladas por haber utilizado los muelles de La Habana entre 2015 y 2019 sin autorización de Havana Docks Corporation, empresa que reclama derechos sobre dichas instalaciones.
La disputa gira en torno a una propiedad construida en 1905 por Havana Docks para el Gobierno cubano bajo un acuerdo que permitía a la compañía operar el puerto durante 99 años. Sin embargo, poco después de la llegada de Fidel Castro al poder en 1959, el Gobierno revolucionario confiscó los muelles.
Décadas más tarde, la empresa recurrió a una ley aprobada por el Congreso estadounidense en 1996, la cual permite a ciudadanos y compañías de Estados Unidos presentar demandas por propiedades confiscadas en Cuba.
Según la denuncia, las compañías de cruceros atracaron en los muelles confiscados y realizaron operaciones comerciales sin compensar a Havana Docks Corporation.
La empresa sostiene que las líneas de cruceros utilizaron una propiedad sobre la que existía un interés patrimonial legítimo y, por ello, considera que tiene derecho a reclamar daños y perjuicios.
En el fallo, Clarence Thomas aseguró que Havana Docks logró demostrar que las compañías hicieron uso de una propiedad confiscada sobre la cual mantenía un interés reconocido legalmente.
No obstante, la decisión de la Corte Suprema no determina todavía si las empresas son responsables ni establece compensaciones económicas definitivas. El fallo únicamente permite que el proceso judicial continúe en tribunales inferiores.
La jueza Elena Kagan, única disidente, sostuvo que la interpretación de la mayoría era incorrecta. En su opinión, los muelles siempre pertenecieron al Gobierno cubano y Havana Docks únicamente poseía un derecho temporal de uso que habría expirado en 2004, mucho antes de que los cruceros comenzaran a operar en Cuba.
La compañía demandante argumentó además que, durante la etapa final de la administración de Barack Obama y gran parte del primer mandato de Donald Trump, las líneas de cruceros transportaron cerca de un millón de turistas a Cuba utilizando esos muelles.
Según la demanda, las empresas habrían pagado al Gobierno cubano al menos 130 millones de dólares sin entregar compensación alguna a Havana Docks ni a entidades cubanas ajenas al régimen.
El caso adquiere todavía más relevancia debido al contexto político actual entre Washington y La Habana. La decisión de la Corte Suprema llega en un momento de creciente presión económica y política de Estados Unidos hacia Cuba bajo la administración de Donald Trump.
El fallo fue anunciado apenas un día después de que el Departamento de Justicia imputara al expresidente cubano Raúl Castro por su presunta participación en el derribo de dos avionetas civiles ocurrido en 1996, un ataque en el que murieron cuatro personas, incluyendo tres ciudadanos estadounidenses.
Al presentar los cargos, el secretario de Justicia interino, Todd Blanche, adelantó que Donald Trump realizaría próximamente un anuncio relacionado con el embargo a Cuba, lo que aumentó aún más las tensiones diplomáticas entre ambos países.
Trump también ha realizado declaraciones recientes sobre la isla. El pasado 17 de marzo afirmó ante periodistas que podría tener el “honor de tomar Cuba”, comentario que elevó las especulaciones sobre una posible escalada política y militar en la región.
La demanda de Havana Docks Corporation ha sido descrita por la propia compañía como uno de los casos más importantes relacionados con la política exterior estadounidense hacia Cuba en llegar a la Corte Suprema en varias décadas.
Ahora, tras la decisión del máximo tribunal, las compañías de cruceros deberán seguir enfrentando un proceso judicial que podría tener importantes consecuencias económicas y legales para sus operaciones vinculadas a Cuba.
Fuente: CNN





