Elegir contraseñas sencillas puede parecer práctico, pero también puede facilitar que una cuenta quede expuesta. Un nuevo análisis de datos filtrados identificó las claves más utilizadas en internet y reveló que combinaciones numéricas, nombres propios, fechas, equipos deportivos y referencias culturales figuran entre las opciones más repetidas.
Los resultados sirven como advertencia para quienes buscan proteger sus cuentas de correo electrónico, servicios bancarios y redes sociales.
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La investigación fue realizada por especialistas en seguros de Alan Boswell Group, quienes analizaron información de Have I Been Pwned, una plataforma que reúne cientos de millones de contraseñas expuestas en filtraciones de datos. El objetivo fue determinar cuáles aparecen con mayor frecuencia y, por tanto, cuáles conviene evitar al crear credenciales digitales.

Las ccontraseñas numéricas dominan la lista
La contraseña “123456” encabeza el análisis con 209,972,844 apariciones. En segundo lugar figura “123456789”, registrada 80,942,123 veces, mientras que “12345678” ocupa el tercer puesto con 70,382,347 apariciones.
La lista también incluye opciones como “password”, con 52,256,179 registros, y “admin”, con 42,085,691. Otras combinaciones frecuentes son “12345”, “qwerty”, “1234”, “1234567” y “1234567890”.
Estas cifras muestran la popularidad de las claves fáciles de recordar. Sin embargo, la repetición de patrones predecibles representa un riesgo cuando se utilizan para proteger información personal. Las contraseñas basadas en secuencias numéricas o palabras habituales son precisamente las que conviene descartar al configurar una cuenta.
Los nombres propios también aparecen entre las claves habituales
El estudio encontró que “Daniel” es el nombre más utilizado como contraseña, con 2,533,375 apariciones. Le siguen “Michael”, con 2,332,388, y “Jessica”, con 1,893,068.
Otros nombres frecuentes son Thomas, Michelle, Ashley, Jennifer, Nicole, Alexander y Anthony. Su presencia demuestra que recurrir a nombres conocidos o personales tampoco constituye una elección poco común.
Los años representan otra categoría destacada. “2020” aparece 1,441,965 veces y ocupa el primer lugar, seguido de “1990”, con 712,954, y “2021”, con 659,470.
El análisis plantea que algunos años podrían corresponder a fechas de nacimiento o acontecimientos importantes. En cambio, las cifras más recientes podrían haberse añadido al crear cuentas nuevas para cumplir requisitos de contraseña. En cualquier caso, utilizar años aislados puede convertir una clave en una opción predecible.
Equipos deportivos, música y cultura popular
Las preferencias deportivas y musicales también se trasladan a las contraseñas. Entre los equipos de fútbol, Liverpool encabeza la clasificación con 1,789,470 apariciones. Barcelona ocupa el segundo lugar, con 1,285,484, seguido de Juventus, Chelsea y Arsenal.
La lista incluye además equipos de fútbol americano, como Pittsburgh Steelers, Philadelphia Eagles y Dallas Cowboys.
En cuanto a los deportes, “football” es el término más repetido, con 2,603,807 apariciones. Después aparecen “baseball”, con 1,937,815, y “soccer”, con 1,769,491. “Basketball” y “hockey” completan los cinco primeros puestos.
La cultura popular también influye en las elecciones. Blink-182 lidera las referencias musicales y culturales, con 1,654,660 apariciones, seguido de Metallica, con 1,128,022. Eminem, Ronaldo, Nirvana, 50 Cent y Einstein también figuran en la clasificación.
Cómo interpretar estos resultados
El análisis no solo identifica contraseñas repetidas: también evidencia cuánto influyen los hábitos cotidianos en la elección de claves digitales. Nombres, fechas, aficiones y palabras conocidas pueden resultar fáciles de recordar, pero su popularidad los convierte en opciones que es mejor evitar.
Para proteger las cuentas, conviene descartar las combinaciones enumeradas y evitar basar las contraseñas en información personal o referencias demasiado evidentes. La investigación de Alan Boswell Group, sustentada en datos de Have I Been Pwned, ofrece una advertencia clara: una clave habitual puede parecer cómoda, pero no es la mejor elección para resguardar información sensible.
Fuente: nota especial




