Para un pequeño negocio, un ciberataque no representa únicamente un problema tecnológico. También puede significar la pérdida de información de sus clientes, dinero, años de trabajo e incluso la posibilidad de continuar operando. Aunque muchas personas relacionan estos delitos con grandes corporaciones y compañías internacionales, las pequeñas y medianas empresas también están entre los principales objetivos de los delincuentes digitales.
Un dato refleja la dimensión del problema y es que el 96 % de las víctimas de ataques eran pequeñas y medianas empresas (pymes), de acuerdo con el informe 2026 Data Breach Investigations Report (DBIR), publicado por Verizon.
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La cifra corresponde específicamente a víctimas de secuestro de datos, una modalidad de ataque en la que los delincuentes bloquean el acceso a los sistemas o archivos de una organización y exigen dinero para devolver el control. No representa el porcentaje de todas las víctimas de ciberataques, pero sí evidencia la exposición de los negocios de menor tamaño frente a este tipo de amenazas.
Para los emprendedores hispanos que desarrollan sus actividades en Estados Unidos, el riesgo merece especial atención. Muchos negocios familiares, tiendas, restaurantes, empresas de servicios y emprendimientos digitales manejan información financiera y datos personales sin contar necesariamente con un departamento especializado en seguridad informática.

Pequeños negocios en la mira de los ciberdelincuentes
Uno de los principales problemas es la falsa sensación de seguridad que existe entre algunos propietarios de pequeñas empresas. Pensar que un negocio con pocos empleados no resulta atractivo para los delincuentes digitales es un error que podría salir costoso.
Los ciberdelincuentes no siempre necesitan atacar directamente a una gran compañía para obtener beneficios económicos. Los pequeños establecimientos también almacenan datos de tarjetas, información de clientes, contraseñas, registros de pagos y documentos comerciales que pueden convertirse en objetivos.
Además, muchas empresas de menor tamaño utilizan sistemas desactualizados, contraseñas poco seguras o herramientas digitales sin las configuraciones de protección necesarias.
El informe de Verizon analizó más de 22,000 filtraciones de datos confirmadas y alrededor de 31,000 incidentes de seguridad registrados durante el período comprendido entre noviembre de 2024 y octubre de 2025. Sus resultados muestran que las amenazas digitales están evolucionando y que la inteligencia artificial (IA) también está cambiando la manera en que operan los atacantes.

La IA acelera los ataques digitales contra las pequeñas empresas
Por primera vez en los 19 años de publicación del informe, la explotación de vulnerabilidades de software superó al robo de credenciales como principal vía de entrada en las filtraciones de datos.
Este método estuvo presente en el 31 % de las brechas de seguridad analizadas. Consiste en aprovechar fallas o debilidades en programas, aplicaciones y sistemas informáticos para conseguir acceso sin autorización.
La inteligencia artificial está facilitando que los delincuentes identifiquen y aprovechen esas vulnerabilidades con mayor rapidez. Según Verizon, el tiempo que tienen las empresas para responder ante determinadas ciberataques y amenazas se ha reducido de meses a apenas unas horas.
Para un pequeño negocio, esto representa un desafío adicional y más cuando no dispone de personal técnico que supervise constantemente sus sistemas o instale las actualizaciones necesarias.

¿Cómo pueden protegerse los pequeños negocios?
Aunque ningún sistema garantiza una protección absoluta, existen medidas básicas que ayudan a reducir los riesgos.
Entre las principales recomendaciones para los emprendedores figuran:
- Activar la autenticación multifactor: añadir una segunda verificación al iniciar sesión dificulta el acceso de personas no autorizadas.
- Actualizar los programas y dispositivos: instalar las actualizaciones de seguridad ayuda a corregir vulnerabilidades que podrían ser aprovechadas por los atacantes.
- Capacitar a los empleados: enseñarles a identificar mensajes sospechosos, enlaces fraudulentos y llamadas engañosas.
- Realizar copias de seguridad: mantener respaldos de documentos importantes permite recuperar información en caso de un ataque.
- Utilizar contraseñas seguras: evitar claves repetidas y utilizar herramientas de administración de contraseñas.
- Revisar los servicios externos: comprobar las medidas de seguridad de los proveedores que tienen acceso a información del negocio.
El crecimiento de los ciberataques demuestra que la ciberseguridad ya no es una preocupación exclusiva de las grandes compañías. Para los pequeños empresarios, proteger sus sistemas también significa cuidar sus ingresos, la confianza de sus clientes y la continuidad de sus proyectos.
Fuente: Nota especial




