Repostería sin chocolate no es repostería, y aunque en este campo no todo gira en torno a este delicioso ingrediente, es una realidad de que en gran parte de las cocinas del mundo existe algún platillo que lo lleva.
Suele aportar sabor, pero también textura, color y ofrece un resultado particular que hace de las recetas una preparación única.
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A pesar de que existe la creencia de que todos los chocolates son iguales, la verdad es que tienen sus variedades y algunos son mejores para postres que otros.

Chocolate negro
El chocolate negro es uno de los más utilizados en repostería. Contiene un alto porcentaje de cacao, generalmente entre 50 % y 85 %, lo que le da un sabor más intenso y menos dulce.
Es ideal para brownies, tortas, ganaches y coberturas. También se derrite con facilidad, lo que lo hace perfecto para decorar o bañar postres.
Su sabor profundo combina muy bien con otros ingredientes como frutos secos, café o frutas rojas.
Versión con leche
Tiene un sabor más suave y dulce, gracias a la presencia de leche y azúcar. Es una excelente opción para recetas que buscan un perfil más ligero, como galletas, rellenos o mousses.
Sin embargo, al tener menos cacao, no siempre es la mejor elección para preparaciones que requieren una textura firme o un sabor intenso.

Chocolate blanco
Es preciso destacar que esta versión no contiene sólidos de cacao, pero es muy popular en repostería. Está hecho a base de manteca de cacao, azúcar y leche, lo que le da una textura cremosa y un sabor dulce.
Suele se ideal para decoraciones, coberturas y rellenos. A su vez combina muy bien con frutas como fresas, mango o maracuyá, creando contrastes interesantes.
Para cobertura
El chocolate de cobertura es uno de los más recomendados para repostería profesional. Tiene un alto contenido de manteca de cacao, lo que permite que se derrita de forma uniforme y se solidifique con un acabado brillante.
Los grandes profesionales de la cocina lo utilizan para bañar pasteles, hacer bombones o decorar postres. También se utiliza en técnicas como el templado, que ayuda a obtener una textura firme y un brillo atractivo.

Cacao en polvo
En cuanto al cacao en polvo es otra opción muy usada, mayormente en recetas como bizcochos, brownies o bebidas calientes. Tiene un sabor intenso y permite controlar mejor la cantidad de grasa en la preparación.
Existen dos tipos: natural y alcalinizado. El primero tiene un sabor más ácido, mientras que el segundo es más suave y oscuro.
¿Cómo elegir el mejor chocolate?
Al momento de comprar chocolate para repostería, es importante fijarse en algunos detalles:
- Porcentaje de cacao: cuanto mayor sea, más intenso será el sabor.
- Ingredientes: lo ideal es que tenga pocos ingredientes y sin aditivos innecesarios.
- Textura: un buen chocolate debe ser firme y brillante.
- Marca: elegir marcas reconocidas suele garantizar mejor calidad.
También es recomendable evitar chocolates que contengan grasas vegetales distintas a la manteca de cacao, ya que pueden afectar el resultado final.
Los chefs consideran que el chocolate no solo es un ingrediente, es el protagonista de muchas recetas. Elegir el tipo correcto puede mejorar el sabor, la presentación y la experiencia de quien lo disfruta.
Si se utiliza una presentación que no es apta para las preparaciones, es posible que el resultado que se busca no sea acorde.
Por ello, sin importar que se utilice en una receta pequeña como galletas, o en un pastel de cumpleaños, la sugerencia de los profesionales es invertir en un buen chocolate y por supuesto intensificar sabores combinando con vainilla, café o frutas.
Fuente: Fym chocolates





