Aprovechar las cáscaras de naranja puede convertirse en una forma sencilla de preparar un dulce casero, versátil y útil para distintas recetas de repostería.
Las cáscaras de naranja confitadas requieren pocos ingredientes, aunque el proceso necesita tiempo y paciencia para conseguir una textura suave, ligeramente transparente y con el equilibrio adecuado entre el dulzor y el sabor cítrico.
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Esta preparación permite aprovechar una parte de la fruta que normalmente termina en la basura y convertirla en un ingrediente que puedes utilizar durante varios meses.
Además, las cáscaras confitadas pueden consumirse como un pequeño postre después de una comida o utilizarse para preparar y decorar panes dulces, bizcochos, galletas, scones, muffins, roscones y panettones.

Cascaras de naranja
La receta utiliza cuatro naranjas, azúcar, agua y una pequeña cantidad de sal. Puedes utilizar naranja navel, especialmente porque tiene una corteza bastante gruesa, aunque también puedes preparar la receta con las naranjas que tengas disponibles.
Uno de los puntos importantes del procedimiento consiste en hervir las cáscaras varias veces. Este paso ayuda a disminuir parte del amargor característico de la corteza sin eliminar completamente su sabor. La intención es conservar el gusto de la naranja para que el resultado no sea simplemente una cáscara dulce.
El proceso de cocción del almíbar puede durar entre una hora y una hora y media. Después, las cáscaras necesitan reposar y secarse durante al menos 24 horas, aunque este tiempo puede variar según la temperatura y la humedad del ambiente.
Una vez terminada la cocción, tienes varias posibilidades. Puedes conservar las cáscaras dentro del almíbar si quieres utilizarlas para decorar tortas o preparar un roscón y buscas que mantengan una textura suave. También puedes retirarlas, colocarlas sobre una rejilla y dejarlas secar.
Si buscas una versión escarchada, puedes rebozar las cáscaras en azúcar después de retirarlas del almíbar y dejarlas secar durante al menos 24 horas. Otra alternativa consiste en cubrirlas con chocolate oscuro fundido. En ese caso, puedes bañar las piezas completas o solamente una parte.
Las cáscaras confitadas pueden conservarse durante varios meses si están bien preparadas. Para almacenarlas, colócalas en un recipiente con tapa y mantenlas en un lugar fresco. Si preparas una cantidad grande, puedes separar las capas con papel encerado o papel vegetal. Ante cualquier duda, también puedes conservarlas en el refrigerador.
El almíbar tampoco tiene que terminar en el desperdicio. Puedes reservarlo para endulzar cócteles, preparar bebidas con jugo de naranja o humedecer bizcochos. Incluso el azúcar utilizado para rebozar puede conservarse para otros usos.
La misma técnica puede aplicarse a otros cítricos. Si quieres variar la preparación, puedes utilizar cáscaras de limón, lima o toronja.
Ingredientes
- 4 naranjas.
- 1 cucharada de sal.
- 400 g de azúcar blanca, más un poco para rebozar.
- 400 g de agua.
Pasos para preparar las cáscaras de naranja confitadas
- Lava las naranjas.
Límpialas muy bien, corta los extremos y realiza cuatro cortes en forma de cruz para retirar fácilmente las cáscaras. Reserva la pulpa en el refrigerador para consumirla posteriormente. - Corta las cáscaras.
Divide las pieles en tiras del grosor que prefieras y colócalas en una olla grande. - Realiza los primeros hervidos.
Cubre las tiras con agua, añade la sal y calienta a fuego medio-alto hasta que hiervan. Retira la olla del fuego, cuela las cáscaras, vuelve a colocarlas en la olla y añade agua fría, esta vez sin sal. Cocina nuevamente hasta que hierva. Repite este procedimiento dos veces más, cambiando el agua cada vez. - Prepara el almíbar.
Después del último cambio de agua, cuela las cáscaras. Coloca en la misma olla el azúcar y el agua, incorpora las tiras y cocina a fuego medio-bajo durante aproximadamente una hora y media, hasta que las cáscaras estén ligeramente transparentes. - Deja reposar y seca.
Retira la olla del fuego y deja las cáscaras dentro del almíbar hasta que la preparación se temple. Cuela y reserva el almíbar para otro uso. Coloca las tiras sobre una rejilla, rebózalas con azúcar y déjalas secar a temperatura ambiente durante al menos 24 horas. - Conserva las cáscaras.
Una vez secas, guárdalas en un recipiente con tapa y mantenlas en un lugar fresco. Si después de 24 horas todavía están demasiado húmedas, puedes volver a rebozarlas con azúcar y dejarlas secar nuevamente.
Si quieres, también puedes cubrirlas con chocolate oscuro fundido o conservarlas dentro del almíbar, según el uso que quieras darles.
Fuente: Bizcochos y sancochos





