Las carreteras rurales de Estados Unidos registraron en 2024 una tasa de mortalidad vial significativamente superior a la observada en las zonas urbanas, según un nuevo análisis de Wettermark Keith basado en datos federales de seguridad vial.
La diferencia alcanza aproximadamente el 54 % cuando las muertes se comparan con las millas recorridas por los vehículos.
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El estudio encontró que las carreteras rurales registraron 1.56 muertes por cada 100 millones de millas recorridas, mientras que las vías urbanas presentaron una tasa de 1.01.
Esta diferencia evidencia una marcada brecha entre ambos tipos de entornos y muestra que las cifras nacionales de mortalidad pueden ocultar contrastes importantes dependiendo del lugar donde ocurren los accidentes.

Carreteras
Uno de los elementos que más destaca en el análisis es la relación entre las carreteras rurales y los límites de velocidad elevados. Casi el 72 % de las muertes de tránsito registradas en zonas rurales ocurrió en vías con límites establecidos de 55 millas por hora o más, frente al 28 % de las muertes ocurridas en áreas urbanas.
El dato no significa que todos los conductores involucrados en accidentes mortales estuvieran excediendo el límite permitido. La información muestra, en cambio, que los desenlaces fatales en las carreteras rurales están mucho más concentrados en vías donde se permiten velocidades elevadas.
Las velocidades más altas concentran accidentes fatales
El análisis examinó 56.011 vehículos involucrados en accidentes mortales en Estados Unidos durante 2024. De ese conjunto, 19.040 vehículos contaban con información confirmada sobre la velocidad de desplazamiento.
El grupo más numeroso correspondió a vehículos que circulaban entre 55 y 69 millas por hora, con 7,017 vehículos involucrados en accidentes mortales. La segunda categoría más elevada fue la de 70 a 99 millas por hora, con 3,077 vehículos.
En otros rangos, 4,568 vehículos se encontraban entre 40 y 54 millas por hora, mientras que 2,111 circulaban entre 0 y 19 millas por hora y 1,680 entre 20 y 39.
La concentración de vehículos en los rangos superiores de velocidad adquiere especial relevancia al analizar las diferencias entre carreteras rurales y urbanas. En las primeras, una proporción mucho mayor de las muertes ocurrió en vías con límites de 55 millas por hora o más.
Una brecha que cambia según el estado
Las diferencias también son notables entre estados. Montana concentró el 79,1 % de sus muertes de tránsito en carreteras rurales, seguida por Wyoming, con el 74.8 %, y Nuevo México, con el 63.6 %.
Massachusetts presentó un escenario muy diferente: únicamente el 8.3 % de sus muertes de tránsito correspondió a carreteras rurales.
Estos contrastes ofrecen una perspectiva adicional sobre la distribución geográfica de la mortalidad vial. La proporción de muertes ocurridas en zonas rurales puede variar considerablemente entre estados, por lo que los datos nacionales no necesariamente reflejan las particularidades de cada territorio.
El análisis de Wettermark Keith sostiene que observar las muertes en relación con las millas recorridas permite establecer una comparación más útil que limitarse a contabilizar el número absoluto de fallecimientos. Bajo este criterio, las carreteras rurales muestran una tasa de mortalidad claramente superior a la de las urbanas.
Los resultados ponen de manifiesto que el entorno vial, la velocidad permitida y las características geográficas pueden desempeñar un papel relevante en la distribución de los accidentes mortales. La diferencia entre las tasas rurales y urbanas convierte a las carreteras rurales en un elemento clave para comprender el panorama de la seguridad vial en Estados Unidos durante 2024.
Fuente: nota especial





