La expansión de los bots de inteligencia artificial ya no es una proyección futura, sino una realidad medible. Internet entra en una etapa decisiva, donde la convivencia entre humanos y agentes automatizados redefine las reglas del juego digital.
Leer más: Modelos de inteligencia artificial presentan fallas para detectar temas antisemitas
Los bots de inteligencia artificial ya no son actores marginales en internet.
Nuevos datos confirman que representan una porción significativa del tráfico web mundial y que su presencia crece a un ritmo acelerado, obligando a medios, empresas y plataformas digitales a replantear cómo protegen, monetizan y distribuyen sus contenidos en 2026.

Bots
Un informe reciente de la empresa TollBit, especializada en rastrear actividades de web scraping, junto con datos compartidos por Akamai, uno de los mayores proveedores de infraestructura de internet, revela una tendencia clara: el tráfico generado por bots de IA se expande de forma sostenida y cada vez resulta más difícil de distinguir del comportamiento humano.
En el último trimestre de 2025, una de cada 50 visitas a los sitios monitoreados por TollBit provino de bots de scraping impulsados por IA. Apenas meses antes, esa proporción era de una por cada 200.
Este crecimiento no solo tiene implicaciones técnicas, sino también económicas y culturales. Durante décadas, la web se diseñó para humanos.
Hoy, comienza a perfilarse como un ecosistema híbrido, donde agentes autónomos consumen información, la procesan y la redistribuyen en tiempo real.
Herramientas de IA conversacional, motores de búsqueda inteligentes y asistentes virtuales acceden constantemente a datos actualizados como precios, noticias o eventos, lo que multiplica las solicitudes automatizadas a los servidores.
Los editores se encuentran en el centro de esta transformación. Grandes grupos mediáticos, incluidos conglomerados internacionales, han iniciado acciones legales contra compañías de inteligencia artificial por el uso de contenidos protegidos para entrenar modelos.
Sin embargo, el conflicto va más allá de los derechos de autor. Se trata de quién controla el acceso a la información y bajo qué reglas.
Los datos muestran que más del 13 % de los bots de IA ignoran directamente las instrucciones de robots.txt, el archivo que indica qué partes de un sitio no deben ser rastreadas.
Esta cifra representa un aumento de 400 % en pocos meses. Al mismo tiempo, los intentos de bloqueo también se dispararon. TollBit estima que el número de sitios que implementaron defensas activas contra bots creció más de 300 % en un solo año.
La sofisticación técnica explica parte del problema. Muchos bots ya no actúan como programas simples que realizan miles de solicitudes idénticas.
Ahora imitan patrones humanos, simulan navegadores comunes y reproducen comportamientos de lectura o desplazamiento. En algunos casos, su tráfico resulta casi indistinguible del de una persona real, lo que complica las estrategias de detección.
Akamai advierte que esta carrera tecnológica definirá el futuro de la web. La inteligencia artificial no solo consume internet, también lo moldea. Las decisiones que se tomen hoy influirán en la forma de hacer negocios, distribuir información y medir audiencias durante los próximos años.
En un contexto donde el tráfico humano sigue siendo la base de modelos publicitarios y de suscripción, la irrupción masiva de bots altera métricas clave y pone en riesgo ingresos.

Frente a este escenario, surgen nuevas oportunidades comerciales. Empresas como TollBit y Cloudflare desarrollan sistemas para que los propietarios de sitios cobren a los bots de IA por acceder a sus contenidos.
La idea es establecer un intercambio de valor automatizado entre máquinas, en lugar de una guerra constante de bloqueos y evasiones.
En paralelo, aparece un enfoque alternativo conocido como optimización generativa de motores. Esta estrategia busca posicionar contenidos de forma favorable dentro de las respuestas de herramientas de IA, convirtiendo a los asistentes inteligentes en un nuevo canal de marketing.
Expertos del sector anticipan que esta tendencia se consolidará en 2026, integrando búsqueda, publicidad, medios y comercio en un solo ecosistema impulsado por algoritmos.
La expansión de los bots de inteligencia artificial ya no es una proyección futura, sino una realidad medible. Internet entra en una etapa decisiva, donde la convivencia entre humanos y agentes automatizados redefine las reglas del juego digital.
Fuente: WIRED





