Un informe elaborado por la oficina del inspector general del Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos (DHS, por sus siglas en inglés) expuso los tratos degradantes que sufrieron los inmigrantes que permanecieron recluidos en el centro de detención temporal Alligator Alcatraz.
Dicha instalación, ubicada en los Everglades de Florida, fue objeto de críticas por parte de legisladores, organizaciones de derechos humanos y familiares de los inmigrantes detenidos, debido a las condiciones deplorables del espacio.
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El documento de 34 páginas describe una serie de irregularidades relacionadas con el trato a los inmigrantes bajo custodia, incluyendo hacinamiento, limitaciones en el acceso a servicios básicos y retrasos en la atención médica.
Asimismo, el texto dejó a la luz el uso de pequeños recintos metálicos que los inspectores consideraron incompatibles con los estándares de trato humano que deben aplicarse en este tipo de instalaciones.
DHS revela que inmigrantes fueron encerrados en jaulas dentro de Alligator Alcatraz
Entre las revelaciones más contundentes se encuentra el uso de pequeños espacios metálicos donde fueron recluidos inmigrantes de Alligator Alcatraz durante distintos periodos.
De acuerdo con la investigación, entre julio de 2025 y enero de 2026 al menos 79 personas fueron encerradas en estructuras de aproximadamente 18 pies cuadrados, ubicadas tanto en áreas interiores como en zonas recreativas al aire libre.
Los responsables de Alligator Alcatraz argumentaron que estos espacios funcionaban como “zonas de calma” destinadas a ayudar a los detenidos a tranquilizarse. Incluso sostuvieron que algunos internos solicitaban permanecer allí de forma voluntaria.

Sin embargo, los inspectores federales concluyeron que, en la práctica, estas áreas fueron utilizadas como mecanismos disciplinarios y que su tamaño extremadamente reducido representaba una medida poco habitual dentro del sistema de detención migratoria.
El informe refiere que mantener a una persona en espacios tan limitados contradice el principio de alojar a los detenidos en el entorno menos restrictivo posible y podría afectar su bienestar físico y emocional.

Problemas de hacinamiento y condiciones deficientes en Alligator Alcatraz
La auditoría identificó a su vez problemas relacionados con la capacidad de las instalaciones. Según los inspectores, varias áreas sin ventanas albergaban hasta 31 personas al mismo tiempo. Mientras las normas contemplan alrededor de 75 pies cuadrados por detenido, los espacios disponibles ofrecían apenas 28 pies cuadrados por persona.
Las observaciones realizadas durante la visita evidenciaron dificultades para acceder a necesidades básicas. Entre ellas, la falta de agua potable disponible de manera adecuada y la escasez de algunos artículos de higiene personal.
Además, los inmigrantes retenidos en Alligator Alcatraz tenían acceso limitado a las duchas y, según el informe, algunas de estas instalaciones presentaban presencia de pequeños insectos. Los investigadores concluyeron que estas condiciones no cumplían con los niveles esperados para garantizar la salud, la seguridad y la dignidad de las personas bajo custodia.

Otro de los puntos señalados por la oficina del inspector general fue la atención médica. En el texto se documentó retrasos en las evaluaciones de salud que deben realizarse a los inmigrantes poco después de su llegada al centro. Estas revisiones son consideradas fundamentales para detectar enfermedades, lesiones o necesidades médicas urgentes.
Los inspectores recibieron reportes relacionados con la calidad y cantidad de los alimentos suministrados.
Según la auditoría, algunas raciones fueron consideradas insuficientes y existían preocupaciones sobre las condiciones de conservación de ciertos productos alimenticios.
A esto se sumaban restricciones para acceder a espacios al aire libre, ya que algunos detenidos permanecieron durante largos periodos sin salir de las áreas cerradas de la instalación.
La congresista demócrata por Florida Lois Frankel calificó las conclusiones del informe como alarmantes y sostuvo que Estados Unidos puede hacer cumplir sus leyes migratorias sin dejar de garantizar un trato digno a las personas bajo custodia.

El centro de detención cerró, pero los señalamientos son graves
Desde su creación, Alligator Alcatraz llamó la atención por la falta de claridad sobre qué normas se aplicaban en el espacio y cuál era el trato que recibían los inmigrantes.
El DHS sostuvo que Florida mantenía la autoridad operativa diaria mediante un acuerdo específico y que la instalación no estaba bajo la administración directa de ICE. Bajo ese argumento, las autoridades federales señalaron que ciertos estándares utilizados en centros migratorios tradicionales no eran necesariamente aplicables.
Por su parte, la administración del gobernador Ron DeSantis defendió el funcionamiento de las instalaciones durante el tiempo que permanecieron abiertas. No obstante, la existencia de este aparente vacío administrativo alimentó cuestionamientos sobre la supervisión y los mecanismos de control existentes para proteger los derechos de los inmigrantes detenidos.

Tras meses de litigios impulsados por organizaciones defensoras de los derechos humanos y grupos ambientalistas, Alligator Alcatraz cerró sus operaciones. Debido a que la instalación ya no está en funcionamiento, las recomendaciones emitidas por la oficina del inspector general no tendrán un efecto directo sobre el centro.
Sin embargo, el documento se convirtió en un registro de señalamientos graves en contra del sistema migratorio que operó en Florida y de qué manera las personas de diferentes nacionalidades permanecieron recluidos a pesar de que las condiciones eran inaceptables.
Puede leer el informe completo en la página web del DHS.




