Las alergias alimentarias representan una de las principales preocupaciones para las familias, sistemas escolares y centros de salud. Dicho problema afecta a millones de personas dentro y fuera de Estados Unidos y exige información clara para enfrentarlo.
De acuerdo con los Centers for Disease Control and Prevention (CDC), las alergias alimentarias se presentan cuando el sistema inmunitario reacciona de forma exagerada a una proteína presente en ciertos alimentos.
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Estas reacciones pueden variar desde síntomas leves como urticaria o malestar gastrointestinal, hasta respuestas graves y potencialmente mortales llamadas anafilaxias.
No existe una cura definitiva para las alergias alimentarias, por esta razón los expertos sugieren evitar los alimentos que desencadenan los malestares.
¿Quiénes sufren alergias alimentarias?
Los CDC exponen que este problema es más frecuente de lo que parece, y aunque es común en adultos suele afectar especialmente a los niños.
Se estima que alrededor de 1 de cada 13 niños en edad escolar padece una alergia alimentaria, lo que equivale a unos 2 estudiantes por aula.
Entre los adultos, también se observa una proporción significativa de casos, y se estima que millones de estadounidenses conviven con estas condiciones. Por lo que deben vivir ajustando su estilo de vida y dieta para evitar reacciones adversas.

Alimentos que más causan alergias
Aunque es posible desarrollar alergia a casi cualquier alimento, en Estados Unidos existe un grupo de alérgenos que representa la mayoría de las reacciones graves:
- Leche
- Huevos
- Pescado
- Mariscos
- Trigo
- Soya
- Cacahuetes
- Frutos secos de árbol
- Sésamo
Estos alérgenos son sujetos a regulaciones estrictas de etiquetado que obligan a los fabricantes a declarar su presencia en los productos alimenticios con el objetivo de proteger a los consumidores.
A pesar de que muchas personas sienten estrés al momento de sustituir algún ingrediente, los expertos aseguran que lidiar con el problema es más fácil de lo que parece.
Según los nutricionistas, los agentes alérgenos pueden reemplazarse mediante ingredientes alternativos, ajustes en técnicas de preparación y un control cuidadoso de la contaminación cruzada.
La clave es mantener la seguridad, el valor nutricional y, cuando es posible, el sabor y la textura del alimento original.

¿Cómo reemplazar agentes alérgenos?
La leche y lácteos se pueden reemplazar por bebidas y productos de origen vegetal:
- Leche de avena, arroz, coco o almendra (si no hay alergia a frutos secos)
- Margarinas vegetales sin proteína láctea
- Yogures y quesos veganos elaborados con soya o coco
Huevos
Dependiendo del uso, se pueden sustituir por:
- Puré de manzana o plátano (para horneado)
- Semillas de linaza o chía con agua (función aglutinante)
- Sustitutos comerciales de huevo a base de almidones
Trigo y gluten
Para personas con alergia al trigo o enfermedad celíaca:
- Harinas de arroz, maíz, sorgo o almendra
- Mezclas sin gluten certificadas
- Avena certificada sin gluten (cuando es segura para el consumidor)
Cacahuates y frutos secos
Pueden reemplazarse por:
- Semillas de girasol o calabaza
- Mantequilla de semillas (girasol, soya)
- Legumbres tostadas para aportar textura

Soya
Las alternativas incluyen:
- Leche de avena o arroz
- Proteínas de chícharo o arroz
- Aminoácidos de coco como reemplazo de salsa de soya
Pescado y mariscos
En recetas, se puede sustituir por:
- Verduras marinas (algas) para sabor
- Proteínas vegetales con condimentos
- Aceites enriquecidos con omega-3 de origen vegetal
Prevención de contaminación cruzada
Además del reemplazo de ingredientes, es esencial que las personas eviten contaminación cruzada con varios agentes alérgenos. Por ello:
- Se debe usar utensilios y superficies separadas
- Leer etiquetas con atención
- Almacenar alimentos libres de alérgenos por separado
- En caso de sospecha de alergias alimentarias, se necesita tener números de proveedores de atención médica a la mano.
No es necesario estresarse por reemplazar ingredientes, ya que existen múltiples productos diseñados para crear comidas seguras, equilibradas y sabrosas. Así que organiza tus comidas y disfruta sin riesgo.
Fuente: CDC, FSIS, FDA





