Doral, una ciudad de Florida con una importante presencia venezolana, atraviesa un ambiente de temor ante el aumento de las operaciones migratorias y las deportaciones en Estados Unidos.
Residentes y líderes comunitarios describen calles y establecimientos con menos movimiento, mientras algunas familias aseguran que han modificado sus rutinas por miedo a encontrarse con agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés).
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Con unos 81,000 habitantes, más del 85 % de la población de Doral es hispana y aproximadamente la mitad del total es venezolana. La composición demográfica ha convertido a la ciudad en uno de los principales centros de la comunidad venezolana en Estados Unidos.

Doral
El panorama migratorio también ha generado un debate local después de que la alcaldesa republicana, Christi Fraga, firmara un acuerdo 287(g) para que la Policía local coopere con ICE.
Según Fraga, la decisión se produjo después de advertencias del gobernador de Florida, Ron DeSantis, y del fiscal general del estado sobre posibles consecuencias para la ciudad si no se concretaba el acuerdo.
La medida coincide con un periodo de fuerte actividad migratoria a escala nacional. En agosto se registraron más de 50,000 arrestos migratorios, de acuerdo con la información citada en el reporte, la cifra más alta del segundo mandato del presidente Donald Trump hasta ese momento.
Temor que modifica la vida cotidiana
En Doral, el temor no se limita a las personas directamente expuestas a un proceso migratorio. Residentes consultados describen cambios en la actividad cotidiana de familias, estudiantes y trabajadores.
Liz Rebecca Alarcón, vecina de la ciudad, aseguró que existe indignación y miedo, además de un sentimiento de traición entre algunos habitantes que apoyaron a Trump en las elecciones. Según relató, supermercados y establecimientos presentan menos clientes y algunas personas han dejado de acudir a sus trabajos.
Ana Delgado, residente de origen dominicano, también describió una reducción de la actividad en las calles. Según su testimonio, trabajadores, estudiantes y familias evitan salir de sus casas o acudir a sus actividades habituales por temor a ser detenidos.
El impacto alcanza incluso las rutinas familiares. Alarcón explicó que el ambiente de preocupación también afecta a sus hijos y a la organización diaria del hogar.
Negocios enfrentan una caída de clientes
La preocupación migratoria también tiene una dimensión económica. Adelys Ferro, directora ejecutiva del Venezuelan American Caucus (VAC), afirmó que algunos comercios están vacíos y que ciertos propietarios evalúan cerrar porque no cuentan con suficientes clientes para sostener sus operaciones.
Las imágenes difundidas diariamente en redes sociales, incluidas las publicaciones de cuentas como “Qué pasa en Doral”, muestran establecimientos con poca actividad y reportes relacionados con la presencia de agentes migratorios.
Para algunos residentes, el cambio resulta especialmente significativo porque Doral había desarrollado una identidad comunitaria estrechamente vinculada con la migración venezolana. La ciudad incluso es conocida coloquialmente como “Doralzuela”.
De la celebración a la decepción
El clima actual contrasta con los festejos protagonizados por venezolanos de Doral en enero, cuando la comunidad celebró públicamente la captura del entonces gobernante venezolano Nicolás Maduro.
Ferro describió ese momento como un punto de contraste con la situación actual. Según expresó, para algunos venezolanos que esperaban que los acontecimientos condujeran a una transición hacia la libertad y la democracia en Venezuela, los acontecimientos posteriores representaron un “despertar amargo”.
La decepción también está relacionada con las medidas migratorias adoptadas durante la Administración Trump. Según la información proporcionada, el Gobierno eliminó para los venezolanos protecciones como el Estatus de Protección Temporal (TPS) y el parole humanitario concedido durante la Administración de Joe Biden.

Ante este escenario, residentes de Doral destacan que el temor alcanza a personas con diferentes situaciones migratorias. Delgado señaló que incluso familias cuyos integrantes cuentan con documentación regular sienten preocupación ante la posibilidad de verse afectadas por las operaciones migratorias.
Así, el debate en Doral combina migración, actividad comercial y vida comunitaria, mientras residentes y organizaciones locales observan cómo las nuevas políticas estadounidenses están modificando la rutina de una ciudad donde la población venezolana representa una parte fundamental de su identidad.
Fuente: Telemundo 51




