La tragedia vivida en Venezuela tras los fuertes terremotos no solo ha impactado a quienes están en el país, sino también a millones de personas que siguen las noticias desde el exterior. Videos, testimonios y actualizaciones constantes han creado un flujo de información tan intenso que muchas personas están empezando a experimentar algo conocido como trauma vicario.
El trauma vicario es el desgaste emocional y psicológico que ocurre cuando una persona se expone de forma repetida al dolor o sufrimiento de otros. No es necesario vivir la situación directamente para sentir sus efectos.
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A pesar de que la Organización Mundial de la Salud (OMS) no lo clasifica como un trastorno independiente, sí reconoce que la exposición constante a eventos traumáticos puede derivar en problemas como estrés postraumático, ansiedad o burnout.
En otras palabras, no hace falta estar en medio de la tragedia para sentirse afectado por ella.

El caso de Venezuela y el impacto en redes sociales
La emergencia en Venezuela ha generado una gran cobertura en redes sociales. Videos de rescates, imágenes de destrucción y relatos de sobrevivientes se han vuelto virales en cuestión de minutos.
Esto ha provocado que muchas personas, incluso fuera del país, pasen largos periodos consumiendo contenido relacionado con el desastre. El algoritmo de plataformas como Instagram, TikTok o X tiende a reforzar este comportamiento: si un usuario interactúa con contenido de este tipo, le mostrará más publicaciones similares.
El resultado es un ciclo constante de exposición emocional que se vuelve abrumador. Y aunque sentir empatía por lo que ocurre en Venezuela es natural, el problema aparece cuando se transforma en angustia constante.
Según la terapeuta holística, Lilly Moreno, la exposición continua a este tipo de contenidos genera hipervigilancia, es decir, un estado de alerta permanente que afecta el descanso y la estabilidad emocional.
“Ver constantemente este tipo de noticias no solo no ayuda a las víctimas, sino que tampoco ayuda a quien las consume sin pausa”, advierte en referencia al impacto del consumo excesivo de contenido traumático.

Moreno dijo que las personas que desarrollan trauma vicario pueden experimentar síntomas como:
- Dificultad para dormir
- Ansiedad o sensación de miedo constante
- Pensamientos intrusivos sobre la tragedia
- Cansancio emocional
- Sensación de impotencia
- Irritabilidad o desconexión emocional
En algunos casos, incluso aparecen síntomas físicos como dolores de cabeza, tensión muscular o fatiga.
Por su parte, Paola Hincapié, experta en redes sociales y marketing, detalló que los algoritmos detectan las emociones del usuario a través de su comportamiento. Esto significa que, si una persona consume contenido triste o angustiante, es probable que la plataforma le muestre más contenido similar.
“El algoritmo puede intensificar lo que sientes”, dijo Hincapié, al explicar cómo estas plataformas pueden reforzar estados emocionales sin que el usuario lo note.
Víctimas y formas de combatir el trauma vicario
Aunque cualquier persona puede experimentar trauma vicario, hay grupos que están más expuestos como el personal médico y de emergencias, voluntarios en zonas de desastre, periodistas y comunicadores. Estos debido a que lidian con los escenarios en vivo y directo.
También se ven afectados trabajadores sociales y usuarios que suelen consumir contenido de redes sociales de forma constante.
La Oficina de Víctimas de Crímenes de Estados Unidos (OVC) señala que cada individuo reacciona de manera diferente, pero todos pueden verse afectados si la exposición es constante y prolongada.
Los expertos coinciden en que informarse es importante, pero la forma en que se consume la información hace la diferencia.

Algunas recomendaciones incluyen:
- Evitar pasar demasiado tiempo viendo noticias repetitivas
- Seleccionar fuentes confiables
- Hacer pausas del consumo de redes sociales
- No interactuar de forma compulsiva con contenido traumático
- Buscar contenido equilibrado o positivo
- Hablar con un profesional si hay ansiedad persistente
Moreno también sugirió que ayudar no siempre significa consumir más información, sino actuar de forma útil: compartir información verificada, apoyar organizaciones humanitarias o hacer donaciones cuando sea posible.
Fuente: Con información de El Colombiano





