Hoy resulta imposible imaginar un torneo de fútbol sin una tanda de penales para definir al ganador cuando persiste el empate. Sin embargo, este sistema no siempre formó parte del reglamento.
Antes de su implementación, los partidos decisivos podían resolverse mediante un nuevo encuentro, un sorteo o incluso con el lanzamiento de una moneda, un método que durante años generó polémica por dejar el desenlace al azar.
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La historia de los penales como mecanismo oficial de desempate comenzó a cambiar en 1970, cuando la Junta de la Asociación Internacional de Fútbol (IFAB, por sus siglas en inglés) aprobó una modificación al reglamento que marcaría un antes y un después en este deporte.
La decisión llegó después de diversas situaciones que evidenciaron la necesidad de encontrar un sistema más justo para definir a un vencedor.

Penales
Uno de los casos más recordados ocurrió durante la Eurocopa de 1968. Italia avanzó a la final tras imponerse a la Unión Soviética mediante un lanzamiento de moneda, luego de que ambos equipos empataran sin goles.
Posteriormente, la final frente a Yugoslavia terminó igualada y debió disputarse un nuevo partido dos días después, en el que los italianos conquistaron el título.
Pocos meses más tarde, otra situación despertó un fuerte debate internacional. En los Juegos Olímpicos de 1968, Israel quedó eliminado en los cuartos de final ante Bulgaria después de que un sorteo definiera al ganador tras un empate 1-1. Aquella resolución motivó la reacción de dirigentes de la Asociación de Fútbol de Israel.
Entre ellos se encontraba Yosef Dagan, quien consideró que debía existir un método en el que la habilidad deportiva tuviera mayor peso que la suerte. Junto con Michael Almog, quien años más tarde presidiría la Asociación Israelí de Fútbol, desarrolló una propuesta formal para sustituir los sorteos por una tanda de cinco lanzamientos desde el punto penal para cada equipo.
La iniciativa fue enviada a la FIFA en 1969 y publicada en la revista oficial del organismo. En el documento, Almog calificaba el sistema basado en el azar como un procedimiento “inmoral” y “cruel” para el perdedor, además de poco honorable para el vencedor.
La propuesta establecía que, si ambos equipos permanecían igualados tras cinco disparos por lado, la definición continuaría hasta que uno fallara y el otro anotara.
Después de un intenso debate, la IFAB aprobó oficialmente el nuevo sistema durante su asamblea general celebrada el 27 de junio de 1970 en Inverness, Escocia.
La primera oportunidad para poner en práctica esta modificación llegó apenas unas semanas después. El 5 de agosto de 1970, el Manchester United y el Hull City disputaron una semifinal de la desaparecida Copa Watney en el estadio Boothferry Park, en el norte de Inglaterra.
El encuentro terminó empatado 1-1 tras el tiempo reglamentario y la prórroga, convirtiéndose en el escenario del primer desempate oficial mediante penales. La expectativa era enorme, ya que nadie sabía cómo reaccionarían los jugadores ante un sistema completamente nuevo.
La historia quiso que George Best fuera el encargado de ejecutar el primer penal de una tanda oficial. El delantero del Manchester United convirtió su disparo y quedó registrado como el primer futbolista en marcar desde los once metros en este tipo de definiciones.
Poco después también llegaron los primeros episodios que hoy forman parte de la historia del fútbol. Denis Law pasó a ser el primer jugador en fallar un penal en una tanda, luego de que el arquero Ian McKechnie detuviera su lanzamiento.
Sin embargo, el propio McKechnie también protagonizó otro momento inédito. Después de que el Hull City necesitara convertir su último disparo para mantenerse con vida, el guardameta asumió la responsabilidad de ejecutar el penal.
Su remate impactó en el travesaño y quedó registrado como el primer portero en fallar un lanzamiento en una definición desde el punto penal.
Aquella tarde demostró que el nuevo sistema no eliminaba la tensión, sino que la multiplicaba. Jugadores, entrenadores y aficionados descubrieron que cada disparo concentraba una enorme carga emocional.
Con el paso de las décadas, las tandas de penales se consolidaron como una de las situaciones más dramáticas del fútbol. Según las estadísticas citadas por la BBC, aproximadamente el 24 % de los lanzamientos en estas definiciones termina en fallo.

Desde entonces, este mecanismo ha decidido campeonatos nacionales e internacionales, incluidas tres finales de la Copa Mundial y la Eurocopa de 1976, recordada por el célebre lanzamiento ejecutado por Antonín Panenka.
Más de medio siglo después de aquel histórico partido entre Hull City y Manchester United, los penales continúan siendo uno de los momentos más emocionantes e impredecibles del fútbol, una fórmula creada para sustituir el azar y que terminó convirtiéndose en una de las mayores pruebas de carácter para cualquier futbolista.
Fuente: BBC





