El jengibre encurtido, conocido como gari en la gastronomía japonesa, es uno de los acompañamientos más tradicionales del sushi y cumple una función muy específica: limpiar el paladar entre cada bocado para que puedas apreciar plenamente los distintos sabores de cada preparación.
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Aunque muchas personas lo compran ya preparado en frascos o sobres, también puedes elaborarlo en casa con ingredientes sencillos y obtener un resultado fresco, aromático y con una larga duración gracias a la presencia del vinagre de arroz.

Este ingrediente destaca por su sabor intenso, ligeramente dulce y ácido, además de su característica textura delicada. Tradicionalmente, se consume antes de empezar a comer sushi y entre una pieza y otra, especialmente cuando cambias de un tipo de pescado o preparación a otra.
Aunque algunas personas optan por colocarlo directamente sobre el sushi, esta práctica puede ocultar los sabores más sutiles del pescado crudo debido a la potencia natural del jengibre.
Prepararlo en casa te permitirá controlar la intensidad de los sabores y disfrutar de un producto fresco que podrás conservar durante bastante tiempo en el refrigerador.
Además, si utilizas jengibre muy fresco, observarás que las láminas adquieren un atractivo color rosado de forma natural, una característica completamente normal que hace aún más apetecible esta preparación.
Ingredientes para seis personas
- Dos trozos grandes de jengibre fresco.
- 250 mililitros de vinagre de arroz.
- Cinco cucharadas soperas de azúcar.
- Media cucharada de postre de sal.
Cómo preparar jengibre encurtido paso a paso
- Pela cuidadosamente los trozos de jengibre fresco y córtalos en láminas muy finas. Puedes utilizar un cuchillo bien afilado, una mandolina o un pelador de patatas para obtener un grosor uniforme.
- Coloca las láminas en un recipiente y mézclalas con la sal. Déjalas reposar durante una hora.
- Durante este tiempo, el jengibre soltará parte de sus jugos naturales.
- Una vez transcurrida la hora, seca suavemente las láminas utilizando papel de cocina para absorber el líquido liberado.
- Introduce el jengibre en un tarro de cristal perfectamente limpio. Si es posible, esterilízalo previamente al baño María para una mejor conservación.
- Coloca el vinagre de arroz y el azúcar en un cazo y llévalos a ebullición.
- Remueve hasta que el azúcar se disuelva por completo.
- Procura no inhalar demasiado los vapores del vinagre, ya que pueden resultar molestos para la garganta y los ojos.
- Cuando la preparación esté lista, vierte el líquido aún caliente sobre las láminas de jengibre.
- Remueve suavemente para evitar que se peguen entre sí y asegúrate de que todas queden completamente cubiertas.
- Deja que el tarro alcance la temperatura ambiente y luego guárdalo en el refrigerador.
- Es importante que esperes al menos una semana antes de degustarlo. Este tiempo permitirá que el jengibre absorba adecuadamente los sabores y desarrolle su característico equilibrio entre dulzor y acidez.

Además de ser un acompañamiento imprescindible en la cocina japonesa, esta preparación de jengibre casera te permitirá tener siempre a mano un complemento versátil, elegante y lleno de sabor para enriquecer tus comidas inspiradas en la gastronomía oriental.
Fuente: Cocinista





