La diabetes podría estar entrando en una nueva etapa de comprensión médica. Mientras millones de personas en el mundo conocen las formas más comunes de esta enfermedad, como la diabetes tipo 1 y la tipo 2, una categoría recientemente reconocida por la Federación Internacional de Diabetes (FID) está generando debate entre científicos, médicos y organismos de salud: la diabetes tipo 5.
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Aunque esta forma de la enfermedad fue reconocida oficialmente por la FID en 2025, la Organización Mundial de la Salud (OMS) todavía no la incluye como una categoría independiente debido a que considera insuficiente la evidencia científica disponible.
Sin embargo, algunos especialistas sostienen que esta condición podría afectar a millones de personas y que su diagnóstico incorrecto estaría provocando tratamientos inadecuados e incluso muertes evitables.

Diabetes tipo 5
La diabetes afecta actualmente a más de 830 millones de personas en todo el mundo. En términos generales, aparece cuando el organismo pierde la capacidad de regular correctamente los niveles de azúcar en sangre mediante la acción de la insulina.
Sin embargo, los investigadores que estudian la diabetes tipo 5 sostienen que este trastorno tendría características propias relacionadas con la desnutrición prolongada durante la infancia y la adolescencia.
Según esta hipótesis, la falta crónica de nutrientes podría alterar el desarrollo del páncreas, órgano encargado de producir insulina. Como consecuencia, las personas afectadas continuarían generando cierta cantidad de esta hormona, pero no la suficiente para controlar adecuadamente la glucosa en sangre.
Además, presentarían una sensibilidad inusual a la insulina, lo que complicaría el tratamiento.
El caso de Noella Mukumbi, una mujer de 30 años originaria de la República Democrática del Congo, ilustra los desafíos asociados a esta posible nueva categoría.
En 2023 fue diagnosticada con diabetes tipo 1 y comenzó un tratamiento convencional basado en inyecciones diarias de insulina. Sin embargo, lejos de mejorar, experimentó mareos, pérdida del equilibrio e incluso episodios de desmayo.
Tres años después, especialistas concluyeron que probablemente padecía diabetes tipo 5. Tras reducir la cantidad de insulina y complementar el tratamiento con metformina, un medicamento utilizado con frecuencia en pacientes con diabetes tipo 2, su salud mejoró notablemente. Recuperó peso, mejoró su visión y dejó atrás la debilidad constante que había marcado su vida durante años.
Los investigadores señalan que la diabetes tipo 5 suele afectar a personas jóvenes con un peso corporal muy inferior al normal. Precisamente por esta razón puede confundirse fácilmente con la diabetes tipo 1, ya que ambas comparten síntomas como pérdida rápida de peso, sed excesiva, cansancio extremo y niveles elevados de azúcar en sangre.
La periodista británica Sophia Sharer también cree que podría presentar características asociadas a esta condición. Durante gran parte de su infancia y adolescencia tuvo un peso significativamente bajo y, años después, análisis rutinarios revelaron niveles de glucosa compatibles con diabetes.
Sin embargo, las pruebas descartaron tanto la diabetes tipo 1 como algunas formas genéticas poco frecuentes, dejando su situación sin una clasificación definitiva.
La controversia científica surge porque todavía no existe una prueba diagnóstica específica capaz de identificar de manera concluyente la diabetes tipo 5. Actualmente, los médicos deben basarse en factores como antecedentes de desnutrición, bajo peso corporal y reacciones inusualmente intensas a la insulina.
La historia de esta enfermedad tampoco es nueva. La OMS llegó a reconocer una condición denominada “diabetes relacionada con la desnutrición” en 1985. Sin embargo, doce años después eliminó esa clasificación debido a desacuerdos científicos sobre si realmente se trataba de una enfermedad diferente.
Décadas más tarde, nuevos estudios impulsaron el resurgimiento del debate. Un trabajo publicado en la revista médica The Lancet y respaldado por más de 50 investigadores contribuyó a que la Federación Internacional de Diabetes reconociera formalmente esta categoría.
A pesar de ello, no todos los expertos están convencidos. Algunos especialistas consideran que los casos atribuidos a la diabetes tipo 5 podrían corresponder simplemente a variantes de la diabetes tipo 1 o tipo 2 en personas con bajo peso corporal.

Ante estas diferencias de criterio, la FID creó un grupo de trabajo encargado de desarrollar criterios diagnósticos y directrices terapéuticas específicas. El objetivo es determinar con mayor precisión si la diabetes tipo 5 constituye realmente una enfermedad independiente y cómo debe tratarse.
Mientras la comunidad científica busca respuestas definitivas, especialistas advierten que la desnutrición, los conflictos armados, la inseguridad alimentaria y las crisis humanitarias podrían favorecer la aparición de más casos de diabetes tipo 5 en regiones vulnerables de África y Asia, aumentando la urgencia de comprender una condición que aún permanece rodeada de interrogantes.
Fuente: BBC





