Los automóviles modernos han dejado de ser simples medios de transporte para convertirse en sofisticadas computadoras conectadas a internet.
Aunque esta evolución tecnológica ha traído beneficios relacionados con la comodidad y la seguridad, también ha abierto la puerta a una creciente recopilación de datos personales que preocupa a expertos en privacidad y defensa de los consumidores.
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Lo que para muchas personas sigue representando una sensación de independencia y libertad, hoy puede convertirse en una fuente constante de información para fabricantes de automóviles, compañías tecnológicas, aseguradoras y terceros interesados en conocer los hábitos de los conductores.

Automóviles
Los automóviles actuales son capaces de recopilar una sorprendente cantidad de datos. Entre ellos se encuentran los lugares que visita una persona, las rutas que utiliza con frecuencia, la velocidad a la que conduce, si utiliza el cinturón de seguridad, la forma en que frena e incluso las emisoras de radio que escucha durante sus trayectos.
La recopilación de información puede ir mucho más allá. Algunos modelos incorporan sensores y cámaras capaces de registrar detalles como el peso del conductor, sus expresiones faciales e incluso determinadas características personales.
Muchos de estos sistemas funcionan mientras el vehículo permanece conectado a internet, transmitiendo información de manera continua.
Especialistas en privacidad advierten que la mayoría de los conductores desconoce el alcance real de esta práctica. Según los expertos, la cantidad de información generada permite reconstruir prácticamente cada movimiento realizado por una persona a lo largo del tiempo.
El destino final de estos datos tampoco siempre resulta claro. Algunas compañías automotrices reconocen que pueden vender información recopilada a terceros, aunque no están obligadas a revelar públicamente quiénes son los compradores ni cómo utilizarán esos datos posteriormente.
Uno de los principales sectores interesados en esta información es la industria de los seguros. Las aseguradoras pueden utilizar los datos obtenidos para evaluar hábitos de conducción y establecer tarifas diferenciadas.
En algunos casos, un conductor podría recibir descuentos por demostrar comportamientos considerados seguros. Sin embargo, también existe la posibilidad de que determinadas conductas provoquen aumentos en el costo de las pólizas.
La expansión de los vehículos conectados parece inevitable. Un estudio de la consultora McKinsey reveló que en 2021 aproximadamente la mitad de los automóviles en circulación contaban con conexión a internet. Además, la firma proyecta que esta cifra alcanzará el 95 % para el año 2030.
Las preocupaciones sobre privacidad se han intensificado tras investigaciones que analizaron las políticas de datos de distintas marcas automotrices.
Un informe elaborado por Mozilla revisó las políticas de privacidad de 25 fabricantes y concluyó que los automóviles representan una de las categorías de productos más problemáticas en materia de protección de datos.
Según dicho análisis, algunas empresas se reservan el derecho de recopilar información extremadamente amplia, incluyendo datos personales, financieros y características relacionadas con el comportamiento de los usuarios.
La situación también ha llamado la atención de autoridades y legisladores en Estados Unidos. Diversas investigaciones han señalado prácticas relacionadas con la venta de datos de ubicación por parte de algunos fabricantes de automóviles.
Asimismo, se ha cuestionado la transferencia de información hacia intermediarios especializados en la compra y venta de datos de consumidores.
La preocupación podría aumentar en los próximos años debido a nuevas exigencias regulatorias. Una ley federal estadounidense contempla la incorporación de tecnologías avanzadas destinadas a detectar conductores cansados, distraídos o bajo los efectos del alcohol.
Para ello se utilizarían cámaras infrarrojas y sistemas capaces de analizar movimientos corporales, dirección de la mirada y otros indicadores físicos.
Aunque el objetivo principal de estas herramientas es mejorar la seguridad vial, especialistas advierten que también podrían generar enormes volúmenes de información relacionada con la salud y el comportamiento de los conductores. Actualmente no existen reglas específicas que determinen cómo podrán utilizarse todos esos datos.
Frente a este escenario, los expertos recomiendan que los usuarios revisen cuidadosamente las configuraciones de privacidad disponibles en los sistemas de infoentretenimiento de sus vehículos y en las aplicaciones asociadas.
También sugieren evitar programas de telemetría vinculados a seguros cuando existan preocupaciones relacionadas con la protección de datos personales.

En algunas jurisdicciones, como la Unión Europea, Reino Unido y determinados estados estadounidenses, los consumidores pueden solicitar acceso a la información recopilada sobre ellos, pedir su eliminación o limitar su uso comercial.
A medida que los automóviles continúan incorporando nuevas tecnologías, la discusión sobre privacidad y control de datos se vuelve cada vez más relevante. Para muchos especialistas, el desafío consiste en garantizar que los avances tecnológicos no se traduzcan en una pérdida progresiva del control sobre la información personal de millones de conductores en todo el mundo.
Fuente: BBC





