¿Alguna vez has pensado que trabajar mucho es sinónimo de avance? Hoy te comparto una reflexión… Los negocios impulsados por emprendedores hispanos ocupan hoy un lugar cada vez más relevante en la economía estadounidense. De acuerdo con cifras publicadas por la Oficina del Censo en 2025, representan alrededor del 8.4 por ciento de las empresas empleadoras del país, unas 496 mil en total, y generan más de 730 mil millones de dólares en ingresos anuales.
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Una reflexión sobre decisiones y resultados en los negocios impulsados por la comunidad hispana

Foto: archivo
En el Upstate de Carolina del Sur, esa realidad se ve todos los días. En Greenville County, la población hispana ya ronda el 12.4 por ciento y eso se nota en negocios familiares, emprendimientos que avanzan poco a poco y proyectos comunitarios que generan empleo y servicios. Detrás de muchos hay jornadas largas y, casi siempre, una o dos personas que empujan todo para que funcione.
¿Trabajar todos los días?
Junto a ese crecimiento convive otra realidad que muchos reconocen enseguida. Hay pequeños negocios y distintas iniciativas que, pese a trabajar todos los días sin parar, parecen quedarse en el mismo lugar. No se caen, pero tampoco terminan de estabilizarse. Siguen funcionando, con esfuerzo y compromiso, pero el avance no siempre acompaña todo lo que se pone en juego.
En muchos negocios e iniciativas de la región, el día nunca se parece a lo que se había planeado. Se abre el local pensando en una cosa y se termina resolviendo diez distintas. Clientes, llamadas, problemas pequeños que no esperan y decisiones que se toman al vuelo. Se trabaja sin parar y con buena intención, pero al cerrar la semana queda la misma sensación. Se sostuvo todo, pero no está claro si realmente se avanzó.
Hay una pregunta sencilla que ayuda a poner orden en todo esto y que pocas veces se hace de frente. No tiene que ver con cuántas horas hay que trabajar ni con la cantidad de cosas que se hacen, sino con qué tan sostenibles son los resultados. En un negocio, se nota en cuánto tiempo se mantienen los puestos, los equipos y la operación. En iniciativas sociales, se ve en cuánto dura la participación y si el impacto se sostiene más allá del impulso inicial.
Cuando eso no ocurre y los resultados se diluyen rápido, suelen aparecer señales fáciles de reconocer. Personas que entran y salen, tareas que dependen siempre de la misma mano, semanas buenas seguidas de otras flojas, iniciativas que arrancan con fuerza y luego se apagan. No suele faltar compromiso ni ganas de trabajar. Lo que suele faltar es un esquema de decisiones que se sostenga en el tiempo y ordene todo ese esfuerzo.
En cambio, cuando un negocio o una iniciativa empieza a avanzar con más estabilidad, se notan decisiones distintas en lo cotidiano. No es que se trabaje menos, sino que se elige mejor en qué poner el tiempo y la energía. Se priorizan pocas cosas, se sostienen, aunque cueste, y se aprende a decir que no a propuestas que suenan bien pero desordenan la operación. Cada cierto tiempo se revisa qué está funcionando de verdad y qué solo ocupa horas, y se corrige sin drama cuando algo no da resultado.
Decidir mejor hoy permite que el esfuerzo construya estabilidad mañana. Esa es la conversación que este espacio propone a empresarios y líderes de proyectos de la comunidad hispana, una conversación apoyada en la experiencia compartida, el análisis práctico y la necesidad de fortalecer iniciativas que no solo funcionen, sino que puedan crecer con sentido y sostenerse en el tiempo.
Nota por: Álvaro Benedetti, International Consultant.





