El mensaje es claro en este Super Bowl: ganar la noche significa llegar a casa con vida. Planificar con anticipación y elegir no conducir bajo los efectos del alcohol transforma una celebración en un recuerdo positivo y evita que un domingo de fútbol se convierta en el último viaje.
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A pocas horas del Super Bowl, una de las jornadas deportivas más esperadas del año en Estados Unidos, la Asociación Americana del Automóvil (AAA) lanzó una advertencia clara y directa: celebrar sin planificación puede convertir una noche de fiesta en una tragedia irreversible.
La organización llamó a los conductores a anticiparse y evitar manejar bajo los efectos del alcohol, una conducta que cada año cobra miles de vidas y deja secuelas permanentes en familias y comunidades.

Super Bowl
Desde Charlotte, Carolina del Norte, AAA recordó que la combinación de alcohol, reuniones sociales y conducción nocturna eleva de forma significativa el riesgo en las carreteras.
El Super Bowl no solo concentra audiencias récord frente al televisor, sino también un aumento en los desplazamientos después de celebraciones que suelen extenderse hasta altas horas de la noche.
“Demasiadas personas planifican cada detalle de su fiesta, pero no piensan cómo van a regresar a casa de manera segura”, advirtió Tiffany Wright, vocera de AAA The Auto Club Group. Según explicó, si el alcohol forma parte de la celebración, conducir no puede formar parte del plan.
Las cifras respaldan la preocupación. Datos de la Administración Nacional de Seguridad del Tráfico en las Carreteras indican que alrededor de 34 personas mueren cada día en Estados Unidos en accidentes relacionados con la conducción bajo los efectos del alcohol.
Esto equivale a una muerte cada 42 minutos. Solo en 2023, este tipo de siniestros causó 12,429 fallecimientos a nivel nacional. AAA subraya que todas estas muertes son prevenibles mediante decisiones responsables y conducción sobria.
Conducir en estado de ebriedad no solo pone en peligro al conductor, sino también a los pasajeros, peatones y a cualquier persona que comparta la vía.
“Una sola decisión puede traducirse en una vida entera de arrepentimiento”, señaló Wright, al remarcar el impacto emocional y social que deja un accidente de este tipo.
Además del riesgo humano, las consecuencias legales y económicas resultan severas. Las autoridades intensifican los controles durante el día del Super Bowl y ser detenido bajo los efectos del alcohol puede derivar en un cargo por manejar bajo la influencia (driving under influence, DUI por sus siglas en ingles), incluso sin que exista un accidente.
AAA estima que una condena de este tipo puede superar los 10.000 dólares en multas, honorarios legales y aumento de primas de seguro. A esto se suman la suspensión de la licencia y, en los casos más graves, la carga emocional de haber causado daño a otros.
AAA insiste en que la clave está en la prevención. Planificar un transporte seguro antes del primer trago reduce de forma drástica la probabilidad de tomar malas decisiones.
Servicios de transporte compartido, conductores designados o incluso quedarse a dormir en el lugar de la reunión son alternativas simples que pueden salvar vidas.
La organización también hizo un llamado a los anfitriones de fiestas. Ofrecer bebidas sin alcohol, promover la figura del conductor designado y asegurarse de que nadie conduzca en estado de ebriedad son acciones concretas que pueden marcar la diferencia.
“Esperar a resolverlo después suele ser el origen de las malas decisiones”, advirtió Wright.
AAA, a través de The Auto Club Group, continúa trabajando para mejorar la seguridad vial y proteger la movilidad de millones de personas. Con más de 13 millones de miembros en 14 estados y dos territorios de Estados Unidos, la organización promueve una cultura de responsabilidad en las carreteras y recuerda que disfrutar del deporte y celebrar no debe implicar poner vidas en riesgo.
El mensaje es claro en este Super Bowl: ganar la noche significa llegar a casa con vida. Planificar con anticipación y elegir no conducir bajo los efectos del alcohol transforma una celebración en un recuerdo positivo y evita que un domingo de fútbol se convierta en el último viaje.
Fuente: nota especial





