Con este despliegue, la Casa Blanca envía una señal clara de advertencia a Irán, al tiempo que busca reforzar su influencia en una región clave. El desarrollo de los próximos días será decisivo para determinar si la presión militar y diplomática logra contener la crisis o si la tensión escala hacia un escenario más complejo.
Leer más: Tormenta invernal amenaza a Carolina del Sur: ¿qué debes hacer?
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmó que una flota militar estadounidense se dirige hacia aguas cercanas a Irán en medio de un contexto de creciente tensión política y social en ese país.
El mandatario afirmó que su administración sigue de cerca los acontecimientos internos en Teherán y dejó abierta la posibilidad de nuevas acciones, al señalar: “Veremos qué sucede”.

Anuncio sobre despliegue cercano a Irán
El anuncio se produjo durante una conversación con periodistas a bordo del Air Force One, tras su regreso del Foro Económico Mundial en Davos.
En ese intercambio, Trump aseguró que Estados Unidos ha movilizado “muchos barcos” hacia la región como medida preventiva, en un momento marcado por protestas masivas en Irán y una dura represión por parte del régimen.
Las manifestaciones en territorio iraní se han intensificado en las últimas semanas como respuesta al deterioro de la situación económica, la inflación persistente y las restricciones impuestas por las autoridades religiosas.
De acuerdo con cifras oficiales del propio régimen, más de 3,000 personas han muerto en el marco de estos disturbios, aunque Teherán atribuye la mayoría de los fallecimientos a supuestos “incidentes terroristas”.
Organizaciones internacionales, sin embargo, han alertado sobre el uso excesivo de la fuerza contra civiles.
Trump sostuvo que su gobierno monitorea de forma constante la evolución de la crisis. “Preferiría que no pasara nada, pero los estamos vigilando muy de cerca”, afirmó.
En ese contexto, aseguró que su administración logró impedir la ejecución de más de 800 manifestantes mediante presión diplomática directa sobre el régimen iraní.
“Detuve 837 ejecuciones el jueves pasado. De lo contrario, habrían muerto. Todos habrían sido ahorcados”, declaró el presidente, reforzando su mensaje de que Estados Unidos busca frenar la represión y evitar una escalada aún mayor de violencia contra la población civil.
Según especialistas en defensa, el despliegue militar incluye al portaaviones de propulsión nuclear USS Abraham Lincoln junto a su grupo de ataque. Estas unidades habrían sido vistas desplazándose desde el mar Meridional en dirección al océano Índico.
La presencia de esta flota en la región apunta a incrementar la presión estratégica sobre Irán y actuar como elemento disuasivo ante posibles nuevas acciones represivas del régimen.
Consultado sobre si su administración persigue un cambio directo en el liderazgo iraní, en particular la salida del líder supremo Ali Khamenei, Trump evitó pronunciarse con claridad.
“No quiero entrar en detalles. El caso es que ellos saben lo que buscamos. Se están cometiendo muchos asesinatos”, respondió, sin especificar objetivos políticos concretos.
La relación entre Estados Unidos e Irán atraviesa uno de sus momentos más delicados en años. La tensión se profundizó desde que la administración Trump abandonó el acuerdo nuclear en 2018 y restableció duras sanciones económicas contra Teherán.
Washington sostiene que estas medidas buscan impedir el desarrollo de armas nucleares y limitar la influencia regional de Irán en Medio Oriente.

Las protestas actuales estallaron tras el agravamiento de la crisis económica interna y la fuerte devaluación de la moneda nacional.
El aumento del costo de vida, el desempleo y la falta de perspectivas han generado un descontento generalizado que se extendió a múltiples ciudades.
Diversos organismos internacionales han exigido al régimen iraní respeto por los derechos humanos y el cese inmediato de la violencia contra los manifestantes.
Trump reiteró que su prioridad es evitar un conflicto armado abierto, aunque dejó claro que Estados Unidos está preparado para actuar si la situación empeora.
“Tal vez no tengamos que usarla, pero la flota está en camino”, insistió el mandatario.
Con este despliegue, la Casa Blanca envía una señal clara de advertencia a Irán, al tiempo que busca reforzar su influencia en una región clave. El desarrollo de los próximos días será decisivo para determinar si la presión militar y diplomática logra contener la crisis o si la tensión escala hacia un escenario más complejo.
Fuente: Infobae





