Descubre 7 trucos inteligentes para comer mejor
junio 18, 2026
By: Carlos Graterol

Aunque muchas personas creen que controlan completamente lo que comen, la realidad es que los sentidos influyen constantemente en las decisiones alimentarias. La vista, el oído, el tacto e incluso el olfato participan en la forma en que percibimos los alimentos, cuánto los disfrutamos y la cantidad que terminamos consumiendo.

A partir de esta premisa, expertos en nutrición, psicología y comportamiento alimentario han identificado varios trucos que pueden ayudar a mejorar la alimentación de forma sencilla y efectiva.

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Diversas investigaciones han demostrado que el cerebro construye una experiencia multisensorial alrededor de la comida mucho antes de que esta llegue a la boca.

Trucos
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Trucos

Los colores, los logotipos y el brillo de los empaques captan la atención de forma inmediata y despiertan el deseo de consumir ciertos productos.

Los expertos explican que existe un fenómeno conocido como “sesgo de prominencia”, mediante el cual las personas dirigen su atención hacia los elementos más llamativos.

Además, los consumidores suelen asociar los colores marrón, verde y blanco con productos más saludables, mientras que los envases rojos, amarillos, morados o brillantes suelen relacionarse con alimentos más indulgentes.

Uno de los trucos consiste en guardar las galletas y los dulces en recipientes opacos para evitar la exposición constante a estas señales visuales.

Los supermercados aprovechan el denominado “principio del mínimo esfuerzo”, que consiste en colocar los productos más atractivos a la altura de los ojos o cerca de las cajas.

Esta práctica favorece las compras impulsivas y aumenta la probabilidad de adquirir productos que inicialmente no estaban en la lista de compra.

Por ello, los especialistas recomiendan prestar atención a los estantes menos visibles y explorar opciones que suelen pasar desapercibidas.

También se ha demostrado que colocar frutas cerca de las cajas favorece decisiones más saludables.

El peso de los utensilios también influye en la percepción de la comida.

Algunos estudios señalan que las personas experimentan una mayor sensación de satisfacción cuando comen en recipientes o utilizan cubiertos más pesados.

Además, la forma del plato puede modificar la percepción del sabor. Los postres servidos en platos blancos y redondos suelen parecer más dulces que cuando se presentan en platos negros y angulares.

La apariencia de un plato influye directamente en la expectativa y el disfrute de la comida.

Una investigación reveló que los participantes percibieron una ensalada como más sabrosa cuando se presentó con una estética inspirada en una obra del pintor Wassily Kandinsky.

Los expertos aconsejan incorporar hojas verdes y verduras coloridas para aumentar la sensación de frescura y hacer más atractivas las comidas saludables.

La música también puede modificar los hábitos alimentarios. Las melodías lentas favorecen una ingesta más pausada, lo que puede contribuir a consumir menos calorías.

Además, los sonidos agudos se asocian con sabores dulces, mientras que los tonos graves potencian la percepción del amargor.

Los especialistas también recomiendan evitar distracciones como el teléfono móvil o la televisión, ya que estas pueden aumentar la cantidad de alimentos ingeridos.

La densidad energética de los alimentos desempeña un papel fundamental en la saciedad. Las investigaciones demuestran que las personas suelen consumir un volumen similar de comida independientemente de las calorías que contenga.

Por este motivo, añadir puré de verduras como coliflor o espinacas permite mantener porciones abundantes mientras se reducen las calorías consumidas.

Los participantes de algunos estudios no detectaron la diferencia y se sintieron igual de satisfechos.

Los investigadores también han identificado un fenómeno conocido como el “estómago del postre”.

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Este efecto demuestra que las personas pueden sentir deseo por un postre simplemente al verlo, incluso después de haber terminado una comida y sentirse saciadas.

Los especialistas recuerdan que muchas veces las personas no comen por hambre real, sino por las señales que reciben constantemente a través de sus sentidos.

Comprender estos trucos y cómo funciona esta relación entre el cerebro y la alimentación puede convertirse en una poderosa herramienta para adoptar hábitos más saludables y tomar decisiones más conscientes en cada comida.

Fuente: BBC

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