Trump: impacto global desde su regreso al poder
enero 21, 2026
By: Carlos Graterol

En un mundo donde la democracia liberal pierde atractivo frente a modelos autoritarios, el “trumpismo” geopolítico abre espacio a nuevas dinámicas de poder basadas en el bilateralismo y la imposición. A un año de su retorno, Donald Trump no solo ha alterado la política exterior de Estados Unidos, sino que ha acelerado una transformación global cuyos efectos aún están lejos de definirse por completo.

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A un año del regreso de Donald Trump a la Casa Blanca, el escenario internacional muestra señales claras de tensión, ruptura y redefinición del poder global.

Desde el 20 de enero de 2025, la política exterior de Estados Unidos ha experimentado un giro profundo que pone en entredicho el sistema multilateral construido tras la Segunda Guerra Mundial y altera de forma directa las relaciones con Europa, la OTAN y organismos internacionales como la ONU.

Trump
Foto de Win McNamee/Getty Images

Impacto global

De acuerdo con el analista Romuald Sciora, ensayista y director del Observatorio Político y Geoestratégico de Estados Unidos en el instituto IRIS, el Trump actual difiere de manera radical del líder que asumió la presidencia en 2017.

En aquel entonces, Trump carecía de una base ideológica sólida y gobernó con escaso respaldo dentro de su propio partido.

Hoy, en cambio, vuelve al poder con un proyecto político definido, rodeado de figuras clave alineadas con una derecha radical estadounidense y con una estrategia clara para transformar el rol internacional de su país.

Uno de los cambios más visibles ha sido el debilitamiento del multilateralismo. La administración Trump apuesta por un esquema de relaciones bilaterales donde predomina la fuerza del más poderoso y las alianzas dejan de ser compromisos estables para convertirse en acuerdos circunstanciales.

En este contexto, instituciones como la ONU pierden peso político y capacidad de influencia, mientras Washington actúa con mayor unilateralidad en escenarios clave.

Esta visión del mundo, según Sciora, se asemeja a la lógica geopolítica del siglo XIX, cuando las potencias negociaban desde posiciones de fuerza y el derecho internacional ocupaba un lugar secundario.

Estados Unidos, en este marco, adopta un papel que rompe con la narrativa tradicional de liderazgo democrático y deja de lado los discursos sobre derechos humanos o exportación de valores, incluso en regiones donde históricamente los utilizó como justificación de su intervención.

Las relaciones con Europa atraviesan uno de sus momentos más complejos. La reducción de la ayuda estadounidense a Ucrania y la percepción de los países europeos como simples clientes, más que como socios estratégicos, evidencian un cambio de enfoque que debilita la confianza transatlántica.

La OTAN, símbolo durante décadas de la cooperación militar occidental, pierde sentido ideológico dentro de la nueva estrategia estadounidense y se mantiene, principalmente, por razones económicas.

Un episodio especialmente simbólico ha sido la tensión en torno a Groenlandia. La amenaza de anexión de un territorio vinculado a otro miembro de la OTAN marca un precedente sin igual en la historia de la Alianza y erosiona su esencia fundacional.

Para Sciora, este tipo de acciones destruye el espíritu mismo de la cooperación militar occidental y expone la fragilidad de los acuerdos tradicionales.

A pesar de ello, Trump no parece dispuesto a abandonar la OTAN de manera inmediata. La organización continúa generando beneficios económicos para Estados Unidos, lo que explica su permanencia desde una lógica pragmática y no ideológica.

En contraste, la posibilidad de una salida de la ONU aparece como un escenario más plausible, lo que supondría un golpe definitivo al sistema multilateral posterior a 1945.

Trump
Foto de Mandel NGAN / AFP via Getty Images

Más allá de las decisiones concretas, el estilo de liderazgo de Trump influye de manera directa en la percepción global de Estados Unidos.

Su política exterior se inscribe dentro de una corriente ideológica marcada por el masculinismo radical, donde la acción, la confrontación y la violencia simbólica ocupan un lugar central.

Este enfoque no solo impacta en la política interna estadounidense, sino que también encuentra eco en movimientos de derecha radical en Europa y otras regiones.

En un mundo donde la democracia liberal pierde atractivo frente a modelos autoritarios, el “trumpismo” geopolítico abre espacio a nuevas dinámicas de poder basadas en el bilateralismo y la imposición. A un año de su retorno, Donald Trump no solo ha alterado la política exterior de Estados Unidos, sino que ha acelerado una transformación global cuyos efectos aún están lejos de definirse por completo.

Fuente: RFI

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