El sur de Florida ya enfrentó ciclos secos en el pasado, pero la combinación de crecimiento poblacional, variabilidad climática y alta dependencia de aguas subterráneas amplifica la vulnerabilidad actual. Las autoridades insisten en que la colaboración ciudadana marcará la diferencia mientras esperan un cambio en el patrón meteorológico.
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El sur de Florida atraviesa una de las temporadas más secas de las últimas décadas y las autoridades ya encendieron las alertas.
El South Florida Water Management District emitió un aviso de escasez tras confirmar que la región ha recibido menos de la mitad de la lluvia habitual desde noviembre.
Los datos colocan a esta etapa como la segunda más seca desde los años noventa, una señal contundente del impacto climático en el estado.

Sur de Florida
Los condados de Miami-Dade County y Monroe County figuran entre las zonas más afectadas. En estas áreas costeras, la disminución de las precipitaciones ya impacta los niveles de agua subterránea, fuente de la que depende aproximadamente el 95 % del suministro público en el sur del estado.
La situación preocupa especialmente en el sur de Miami, donde el descenso del acuífero podría agravar riesgos de intrusión salina.
Durante su reunión pública más reciente, el distrito analizó los reportes del Monitor de Sequía de Estados Unidos, que ubican a gran parte del sur de Florida en sequía severa e incluso extrema en algunos sectores.
Los especialistas advierten que el patrón atmosférico actual, influido por el fenómeno de La Niña, ha reducido la llegada de frentes fríos y sistemas de lluvia. El resultado es un invierno con cielos despejados y temperaturas agradables, pero con un déficit hídrico que amenaza la estabilidad del recurso.
Desde el 1 de noviembre de 2025, el acumulado de lluvias apenas alcanza el 50 % de lo normal para esta época del año.
Esa brecha altera el equilibrio natural del sistema de agua, ya que la temporada seca en Florida coincide con meses de menor precipitación y alta demanda urbana. Sin lluvias suficientes que recarguen el acuífero, el sistema se vuelve más vulnerable.
Las autoridades subrayan que, por ahora, no imponen restricciones obligatorias. Sin embargo, exhortan a residentes, visitantes y negocios a reducir voluntariamente el consumo.
El objetivo es frenar el descenso de los niveles subterráneos mientras el personal técnico monitorea el comportamiento del recurso y evalúa posibles medidas adicionales.
El llamado a la acción no se limita a hogares. El sector comercial y turístico, clave en la economía regional, también enfrenta el desafío de ajustar prácticas.
Hoteles, campos de golf y complejos residenciales concentran una parte significativa del uso exterior de agua, especialmente en riego de áreas verdes.
Expertos en climatología explican que La Niña tiende a desviar los sistemas frontales hacia el norte, dejando al sur de Florida con menos lluvias invernales.
Si la tendencia persiste en las próximas semanas, la presión sobre el acuífero podría intensificarse antes del inicio de la temporada húmeda, que tradicionalmente comienza en mayo.
Frente a este panorama, el distrito difundió recomendaciones claras para promover el ahorro. Entre ellas, respetar los días y horarios permitidos de riego establecidos en las ordenanzas locales.
En los meses frescos, el césped requiere menos agua que en verano, y en muchos casos un solo día de riego por semana resulta suficiente.

También aconsejan revisar temporizadores y sensores de lluvia para asegurar su correcto funcionamiento, reparar fugas en tuberías o cabezales de riego y evitar el lavado de aceras o entradas con manguera.
Otra estrategia clave consiste en incorporar paisajismo con especies nativas de bajo mantenimiento, adaptadas al clima local y menos dependientes del riego constante.
La sequía no solo representa un desafío ambiental, sino también económico y social. Un descenso prolongado del nivel freático puede afectar la calidad del agua y aumentar costos de tratamiento.
Además, incrementa el riesgo de incendios forestales en zonas naturales del sur del estado.
El sur de Florida ya enfrentó ciclos secos en el pasado, pero la combinación de crecimiento poblacional, variabilidad climática y alta dependencia de aguas subterráneas amplifica la vulnerabilidad actual. Las autoridades insisten en que la colaboración ciudadana marcará la diferencia mientras esperan un cambio en el patrón meteorológico.
Fuente: Telumundo 51





