Estas tradiciones muestran que el amor no se expresa de una única manera. Cada cultura adapta la celebración a su identidad y a su historia. Ya sea con chocolates, flores, cartas anónimas o ceremonias multitudinarias, San Valentín se transforma en un reflejo de la diversidad global y en una oportunidad para celebrar los vínculos que dan sentido a la vida cotidiana.
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Cada 14 de febrero, millones de personas celebran el Día de San Valentín, también conocido como el Día de los Enamorados. Aunque la fecha tiene un origen común, cada país la vive con matices propios que revelan su cultura, sus valores y su manera de entender el amor y la amistad.

Cómo se celebra San Valentín
La tradición se remonta a la antigua Roma, donde se celebraban las fiestas de Lupercalia. Con el tiempo, la Iglesia católica adoptó la fecha para honrar a San Valentín, un sacerdote que, según la leyenda, casaba en secreto a parejas durante el mandato del emperador Claudio II.
A partir de esa historia, la celebración evolucionó hasta convertirse en una jornada dedicada al afecto en sus múltiples formas.
En México, la fecha se conoce como el Día del Amor y la Amistad. No se limita a las parejas, sino que incluye a amigos, compañeros de trabajo y familiares.
Las calles se llenan de flores, globos en forma de corazón y peluches. En escuelas y oficinas se organizan intercambios de regalos bajo la modalidad de amigo secreto. Las serenatas con mariachi siguen siendo una expresión tradicional que mantiene viva la esencia romántica del país.
En Brasil, la celebración cambia de fecha. El Dia dos Namorados se festeja el 12 de junio, en vísperas del día de San Antonio, considerado patrono de los matrimonios.
Las parejas intercambian flores y obsequios, mientras restaurantes y hoteles ofrecen experiencias especiales. Algunas personas solteras realizan pequeños rituales para pedir pareja, lo que añade un componente cultural propio a la jornada.
En Japón, el Día de San Valentín se organiza en torno al chocolate. El 14 de febrero, las mujeres regalan dulces a los hombres.
Existen dos categorías principales: el giri choco, que se entrega por cortesía a compañeros de trabajo o amigos, y el honmei choco, reservado para la persona amada. Un mes después, el 14 de marzo, se celebra el White Day, cuando los hombres responden con regalos.
Corea del Sur amplía esta dinámica con una tercera fecha: el Black Day, el 14 de abril. Ese día, las personas solteras se reúnen para comer jajangmyeon, fideos con salsa negra. La tradición convierte la soltería en una experiencia compartida y festiva, sin perder el tono ligero que caracteriza estas celebraciones.
En Australia, San Valentín coincide con el verano austral. Muchas parejas organizan picnics, escapadas a la playa o cenas al aire libre. Las rosas rojas y las tarjetas románticas dominan la escena, mientras las grandes ciudades celebran con eventos y propuestas culturales que giran en torno al amor.
Dinamarca apuesta por la discreción y el ingenio. Allí se envían los llamados gaekkebrev, cartas anónimas con versos o mensajes humorísticos. El remitente firma con puntos que representan las letras de su nombre.
Si quien recibe la carta adivina la identidad del autor, obtiene un huevo de Pascua más adelante. También se regalan flores blancas conocidas como campanillas de invierno.
En Filipinas, la fecha adquiere una dimensión comunitaria. Se organizan bodas masivas en las que cientos de parejas se casan o renuevan sus votos el mismo día.

Las calles se llenan de música y decoraciones, mientras centros comerciales y espacios públicos programan actividades especiales.
Estas tradiciones muestran que el amor no se expresa de una única manera. Cada cultura adapta la celebración a su identidad y a su historia. Ya sea con chocolates, flores, cartas anónimas o ceremonias multitudinarias, San Valentín se transforma en un reflejo de la diversidad global y en una oportunidad para celebrar los vínculos que dan sentido a la vida cotidiana.
Fuente: Ergo Seguros de Viajes





