La ola de reacciones pone de manifiesto que el conflicto no solo afecta al Golfo Pérsico, sino que alimenta un debate global sobre la legitimidad del uso de la fuerza, la seguridad internacional y el camino hacia una posible resolución diplomática en la ya volátil región de Medio Oriente.
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La ofensiva militar conjunta de Estados Unidos e Israel contra Irán desató una ola de reacciones a nivel internacional que reflejan la profunda división sobre el uso de la fuerza en Medio Oriente y las preocupaciones por la estabilidad global.
Líderes de todo el mundo condenaron, respaldaron o llamaron a la moderación tras los ataques y las represalias iraníes, mientras que organizaciones y países instaron a proteger a civiles y respetar el derecho internacional.

Reacciones
Desde París, el presidente de Francia, Emmanuel Macron, describió el estallido de violencia como “sumamente preocupante” y advirtió que el conflicto tiene “graves consecuencias para la paz y la seguridad internacionales”.
En una publicación en X, Macron instó a todas las partes a cesar la escalada y a participar de manera “constructiva y de buena fe” en negociaciones que pongan fin a los programas nucleares y balísticos que han tensionado a la región.
En Madrid, el presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, rechazó la acción militar “unilateral” de Estados Unidos e Israel, advirtiendo que contribuye a un “orden internacional más incierto y hostil”.
Sánchez subrayó que su país también rechaza las acciones del régimen iraní y de la Guardia Revolucionaria, pero señaló que “no podemos permitirnos otra guerra prolongada y devastadora en Medio Oriente”.
Los líderes del grupo conocido como E3 —Francia, Alemania y el Reino Unido— declararon que mantienen un contacto estrecho con socios internacionales ante la crisis, incluyendo negociaciones diplomáticas con Estados Unidos y otros países de la región.
En Europa del Norte, el presidente de Finlandia, Alexander Stubb, expresó profunda preocupación por los recientes acontecimientos y enfatizó la importancia de garantizar la seguridad nuclear y la protección a largo plazo de la región. “Condenamos todas las acciones que intensifican el conflicto y urgimos a ejercer la máxima moderación”, escribió.
Desde Dublín, el Micheál Martin también instó a todos los actores a evitar una escalada mayor y a explorar vías diplomáticas para reducir tensiones.
El primer ministro de Canadá, Mark Carney, ofreció un respaldo más firme a las acciones estadounidenses, afirmando que Ottawa apoya los esfuerzos para impedir que Irán obtenga armas nucleares o continúe amenazas que, según él, desestabilizan el orden en Medio Oriente.
En Asia, el Ministerio de Asuntos Exteriores de Japón calificó la situación como “significativamente preocupante” y remarcó que los acontecimientos afectan la seguridad energética del país y la estabilidad regional.
La postura desde Moscú fue crítica. El Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia emitió un comunicado calificando los ataques de Estados Unidos e Israel como “una medida imprudente y un acto de agresión deliberado, premeditado y no provocado”. Rusia consideró que la acción agrava aún más las tensiones internacionales.
En Europa del Este, Volodymyr Zelensky de Ucrania apoyó en X la determinación estadounidense, asegurando que “los criminales globales se debilitan cuando hay resolución”. Zelensky opinó que, con el tiempo, la región podría volverse “más segura y estable”.
Por otra parte, el primer ministro de Hungría, Viktor Orbán, vinculó la escalada con la importancia del oleoducto Friendship, señalando que la interrupción del suministro de crudo desde Rusia intensifica aún más las implicaciones geopolíticas.

En el mundo islámico, también hubo reacciones diversas. Anwar Ibrahim de Malasia declaró que los ataques “ponen a Medio Oriente al borde de la catástrofe” y urgió tanto a Washington como a Teherán a buscar soluciones diplomáticas.
Las embajadas de India en Israel e Irán aconsejaron a sus ciudadanos extremar precauciones y evitar viajes innecesarios.
Mientras tanto, países latinoamericanos y africanos también tuvieron reacciones diversas, desde condenas tajantes de la intervención militar hasta llamados a la paz y el diálogo.
La ola de reacciones pone de manifiesto que el conflicto no solo afecta al Golfo Pérsico, sino que alimenta un debate global sobre la legitimidad del uso de la fuerza, la seguridad internacional y el camino hacia una posible resolución diplomática en la ya volátil región de Medio Oriente.
Fuente: CNN





