Llevar un power bank en el equipaje es básicamente una costumbre para cientos de viajeros que necesitan mantener sus teléfonos, tabletas y otros dispositivos cargados durante un vuelo. Sin embargo, este pequeño accesorio también representa un riesgo para la seguridad aérea cuando se transporta de forma incorrecta.
El problema no radica en llevar una batería portátil a bordo, sino en cómo se guarda, cuál es su capacidad y en qué parte del avión se transporta. Las baterías de iones de litio que utilizan estos dispositivos pueden sobrecalentarse, producir humo e incluso incendiarse si sufren daños, presentan defectos de fabricación o sus terminales entran en contacto con objetos metálicos.
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Por esa razón, las autoridades de aviación establecen reglas específicas para su transporte. Una de las más importantes es que los power bank deben viajar en el equipaje de mano y no en las maletas facturadas que se trasladan a la bodega del avión.

¿Por qué un power bank puede ser peligroso durante un vuelo?
Las baterías de litio almacenan energía en un espacio reducido. Aunque están diseñadas para utilizarse de manera segura, determinadas condiciones provocan un fenómeno conocido como fuga térmica, en el que la batería aumenta su temperatura de forma descontrolada.
Este proceso puede generar gases, humo, fuego y calor intenso. En determinadas circunstancias, el problema también se extiende a otras baterías u objetos cercanos.
Entre las situaciones que elevan el riesgo se encuentran los golpes fuertes, las perforaciones, el contacto con líquidos, el sobrecalentamiento y los cortocircuitos. Un power bank deteriorado o defectuoso también falla sin previo aviso.
La Administración Federal de Aviación de Estados Unidos (FAA, por sus siglas en inglés) advierte sobre estos riesgos y recomienda mantener las baterías portátiles accesibles durante el viaje. No obstante, también sugieren hacer una revisión previa del dispositivo antes de viajar con él.

¿Qué tipo de batería portátil se puede llevar en la maleta de mano?
En la maleta de mano se permiten las baterías portátiles que cumplen con los límites establecidos. En cambio, los cargadores externos con baterías de litio están prohibidos en el equipaje facturado. Esta regla también se aplica cuando una aerolínea retira una maleta de mano en la puerta de embarque para enviarla a la bodega.
En ese caso, el pasajero debe sacar el power bank y mantenerlo consigo en la cabina.
La FAA establece los siguientes límites generales para las baterías recargables de iones de litio:
- Hasta 100 vatios-hora (Wh): se permiten normalmente en el equipaje de mano.
- Entre 101 y 160 Wh: requieren autorización de la aerolínea y están sujetas a límites adicionales.
- Más de 160 Wh: no se permiten en los aviones de pasajeros bajo estas reglas.
Las compañías aéreas también establecen condiciones más estrictas, por lo que conviene revisar sus políticas antes de viajar.

Recomendaciones para viajar con un power bank de forma segura
Transportar una batería portátil en la cabina no elimina todos los riesgos, pero adoptar ciertas precauciones ayuda a reducirlos.
Estas son algunas recomendaciones de seguridad:
- Guárdalo en el equipaje de mano: nunca lo coloques en la maleta que vas a facturar.
- Evita los cortocircuitos: mantenlo separado de monedas, llaves y otros objetos metálicos. Utiliza una funda protectora.
- Revisa su estado: no viajes con baterías hinchadas, perforadas, agrietadas o que se calienten de forma inusual.
- Protégelo de los golpes: evita que quede aplastado debajo de objetos pesados o expuesto a temperaturas elevadas.
- Comprueba las restricciones: algunas aerolíneas limitan la cantidad de baterías que admite cada pasajero o establecen reglas adicionales para su uso durante el vuelo.
- Mantenlo accesible: si tu equipaje de mano debe pasar a la bodega, retira la batería portátil antes de entregarlo.
La Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA) también recomienda proteger los terminales de las baterías de repuesto para evitar contactos accidentales que provoquen cortocircuitos.
Si durante el vuelo notas que la batería se hincha, desprende humo, se calienta demasiado o empieza a arder, avisa inmediatamente a la tripulación.
No intentes ocultar el incidente, manipular una batería dañada ni trasladarla por tu cuenta. Sigue las instrucciones del personal de cabina, que cuenta con procedimientos para responder ante emergencias relacionadas con baterías de litio.
La rapidez para informar sobre el problema es fundamental para que la tripulación pueda actuar y evitar que la situación empeore.
Fuente: Con información de IATA y FAA




