La comparecencia de Maduro ante la justicia estadounidense abre un proceso judicial complejo que podría prolongarse durante meses. Al mismo tiempo, redefine el tablero político regional, con Estados Unidos decidido a ejercer presión máxima, gobiernos latinoamericanos en alerta y una Venezuela que enfrenta uno de los momentos más decisivos de su historia reciente.
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Nicolás Maduro comparece este lunes ante un tribunal federal de Nueva York, apenas días después de ser capturado por fuerzas de Estados Unidos tras un ataque en Venezuela que dejó al menos 32 ciudadanos cubanos muertos, según autoridades estadounidenses.
La audiencia marca un punto de inflexión judicial y político para el futuro del país sudamericano y eleva la tensión diplomática en toda la región.

Cargos
Maduro enfrenta cargos federales por delitos relacionados con narcotráfico y armas. Desde primeras horas de la mañana, agentes fuertemente armados de la Administración para el Control de Drogas lo escoltaron y a su esposa, Cilia Flores, desde el Centro Metropolitano de Detención hasta el juzgado de Manhattan.
El traslado incluyó helicópteros, vehículos blindados y un amplio despliegue de seguridad que evidenció la magnitud del caso.
El tribunal asignó a David Wikstrom como abogado de oficio para la comparecencia inicial de Maduro. La causa quedó bajo la supervisión del juez federal Alvin K. Hellerstein, una figura clave del Distrito Sur de Nueva York, con experiencia en casos de terrorismo, narcotráfico y seguridad nacional.
El mismo magistrado condenó en la década de 1990 al exdictador panameño Manuel Noriega, un precedente que ahora vuelve a cobrar relevancia.
Venezuela
Mientras se desarrolla el proceso judicial en Estados Unidos, el futuro político de Venezuela permanece en una zona de alta incertidumbre. El presidente Donald Trump aseguró que su país “está a cargo” del rumbo inmediato de Venezuela.
Al mismo tiempo, Delcy Rodríguez, quien ejerce como presidenta encargada, adoptó un tono más moderado y pidió cooperación con Washington.
Según el secretario de Estado, Marco Rubio, el objetivo es establecer un gobierno interino afín que garantice estabilidad administrativa y permita reactivar sectores estratégicos, en especial la industria petrolera.
Rubio sostuvo que Estados Unidos prioriza una transición ordenada antes que un cambio democrático inmediato, sin ofrecer fechas concretas.
Aseguró que la Casa Blanca define la política hacia Venezuela como una herramienta de presión y no como una administración directa del Gobierno.
Las reacciones regionales no tardaron en llegar. En México, la presidenta Claudia Sheinbaum rechazó de forma tajante la intervención estadounidense y recordó que, a lo largo de la historia latinoamericana, la injerencia externa no ha generado democracia ni estabilidad duradera.
Defendió la cooperación bilateral en seguridad y lucha contra el narcotráfico, pero subrayó que esta debe darse sin subordinación ni imposiciones.
En Colombia, la tensión escaló tras declaraciones de Trump en las que calificó al país como “muy enfermo”. El presidente Gustavo Petro respondió con dureza y advirtió que defendería la soberanía colombiana ante cualquier amenaza externa.
Sus palabras generaron inquietud en una región ya sacudida por el conflicto venezolano y por el despliegue militar en zonas fronterizas.

Dentro de Venezuela, el chavismo anunció la creación de una comisión para exigir la liberación de Maduro y Flores.
El grupo incluye a altos dirigentes oficialistas y a los hijos de la pareja presidencial. insisten en que “ambos fueron secuestrados y denuncian una violación del derecho internacional”.
En las calles venezolanas, la calma predomina, aunque marcada por la incertidumbre. Comercios y farmacias registran largas filas, mientras grupos progobierno mantienen presencia visible.
El ministro de Defensa, Vladimir Padrino López, llamó a retomar las actividades cotidianas y pidió no caer en el miedo, aunque reiteró la exigencia de liberar a Maduro.
La comparecencia de Maduro ante la justicia estadounidense abre un proceso judicial complejo que podría prolongarse durante meses. Al mismo tiempo, redefine el tablero político regional, con Estados Unidos decidido a ejercer presión máxima, gobiernos latinoamericanos en alerta y una Venezuela que enfrenta uno de los momentos más decisivos de su historia reciente.
Fuente: CNN






