Cada Copa del Mundo deja imágenes imborrables, goles memorables y campeones que pasan a la historia. Sin embargo, existe otro elemento capaz de transportar a millones de aficionados a momentos específicos de sus vidas: la música.
Desde los primeros himnos mundialistas hasta las producciones globales de la actualidad, las canciones oficiales han acompañado la evolución del fútbol y se han convertido en parte fundamental de la identidad de cada torneo.
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La relación entre el Mundial y la música comenzó oficialmente en 1962 con El rock del Mundial, tema asociado a la Copa del Mundo celebrada en Chile. Considerada la primera gran canción mundialista, logró vender más de dos millones de copias y permanece como un clásico dentro de la cultura popular chilena.

Canciones mundialistas
En las décadas siguientes, las canciones oficiales tuvieron un carácter principalmente local. En Inglaterra 1966 apareció World Cup Willie, inspirada en la mascota oficial del torneo y marcada por el estilo folk-pop característico de la época.
Más adelante, México 1970 presentó Fútbol México 70, en una edición histórica por convertirse en la primera Copa del Mundo transmitida globalmente en color.
La evolución continuó con El Mundial en Argentina 1978, una composición que combinó elementos sinfónicos con arreglos modernos para aquellos años. España 1982 apostó por una propuesta más solemne con Mundial 82, interpretada por Plácido Domingo.
Cuatro años después, México volvió a convertirse en sede del torneo y presentó México 86, canción asociada a la inolvidable actuación de Diego Maradona.
Para muchos aficionados, uno de los puntos más altos llegó en Italia 1990 con Un’estate italiana. El tema continúa siendo considerado una de las mejores canciones de la historia de los Mundiales gracias a su capacidad para reflejar la emoción y el espíritu del torneo.
La Copa del Mundo de Estados Unidos 1994 introdujo Gloryland, una propuesta influenciada por el góspel y el pop estadounidense. Sin embargo, fue Francia 1998 la que transformó por completo la relación entre fútbol y música mundialista.
Con La copa de la vida, Ricky Martin protagonizó uno de los mayores éxitos asociados a un evento deportivo. La canción se convirtió en un fenómeno internacional y marcó un antes y un después en la estrategia de promoción musical de la FIFA, además de impulsar el auge global del pop Latino.
La llegada del nuevo milenio también dejó temas recordados por millones de seguidores. Corea y Japón 2002 presentaron Boom, mientras que Alemania 2006 apostó por The time of our lives, interpretada por Il Divo y Toni Braxton.
No obstante, ningún himno mundialista ha alcanzado el impacto de Waka Waka (This Time for Africa). La canción oficial de Sudáfrica 2010, interpretada por Shakira, acumula más de 4,500 millones de reproducciones combinadas y se mantiene como la más escuchada en la historia de los Mundiales.
Brasil 2014 continuó la tendencia con We are one (Ole Ola), considerado uno de los proyectos musicales más ambiciosos impulsados por la FIFA. Más tarde, Rusia 2018 presentó Live it up, una canción que inicialmente no obtuvo una recepción masiva, pero que con el tiempo ha sido revalorizada por los aficionados.
En Qatar 2022, la FIFA innovó con una estrategia diferente. En lugar de centrar toda la promoción en una sola canción, desarrolló una banda sonora con múltiples sencillos oficiales. Entre ellos destacó Hayya hayya (Better together), que se convirtió en uno de los temas más representativos de aquella edición.
Ahora, el protagonismo recae en Norteamérica 2026. El torneo, que será el más grande de la historia con 48 selecciones y tres países anfitriones, tiene como canción oficial Dai dai, interpretada por Shakira y Burna Boy. Además, las regalías del tema serán destinadas al Fondo FIFA Global Citizen para la Educación.
La participación de Shakira refuerza una conexión única con los Mundiales. La artista estuvo vinculada a la celebración de Alemania 2006 con Hips don’t lie, dominó Sudáfrica 2010 con Waka waka, regresó en Brasil 2014 con La la la y ahora vuelve a formar parte de la historia musical del torneo con Dai dai.
Más allá de su función promocional, las canciones mundialistas representan una memoria colectiva que une generaciones. Desde los discos de vinilo de 1962 hasta las plataformas de streaming actuales, cada himno refleja una época, una tecnología y una forma distinta de vivir el fútbol.
Por eso, cuando llega un nuevo Mundial, la música vuelve a convertirse en la banda sonora de millones de recuerdos alrededor del planeta.
Fuente: Emprendedor





