El origen de los alimentos no solo influye en su disponibilidad, sino también en la huella de carbono que generan antes de llegar a la mesa.
En el caso de los pimientos rojos congelados mediante el sistema IQF (congelación rápida individual), la distancia recorrida desde el lugar de producción hasta el consumidor puede marcar una diferencia significativa en la cantidad de emisiones de caborno asociadas a su transporte y procesamiento.
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En un estudio de Sckert, se muestra que la huella de carbono representa la cantidad de contaminación que se produce durante todo el ciclo de un producto, desde su cultivo y procesamiento hasta su almacenamiento, transporte y distribución. Gran parte de estas emisiones proviene del uso de combustibles fósiles como el diésel, la gasolina, el gas natural y el carbón.

Huella de carbono
Aunque la comunidad científica continúa debatiendo diversos aspectos relacionados con el cambio climático, existe un amplio consenso en que el aumento de dióxido de carbono (CO₂) y otros gases de efecto invernadero en la atmósfera contribuye a retener más calor.
La huella de carbono se asocia con el incremento de la temperatura global y con una mayor frecuencia de eventos climáticos extremos.
En el caso de los pimientos rojos congelados, el lugar donde se cultivan y procesan tiene un papel determinante en la cantidad de emisiones generadas antes de que el producto llegue al consumidor.
California es el principal productor de pimientos rojos IQF en Estados Unidos. Según la información difundida, la mayoría de los cultivos se encuentra a poca distancia de las plantas procesadoras, lo que reduce considerablemente el tiempo de transporte antes de que el producto sea congelado.
En contraste, los pimientos importados desde países como China deben recorrer un trayecto mucho más extenso antes de incorporarse a la cadena de distribución estadounidense.
El recorrido habitual de un lote de pimientos IQF producido en China incluye varias etapas:
- Transporte desde una zona agrícola hasta una planta procesadora.
- Congelación en instalaciones que pueden depender en gran medida de electricidad generada mediante combustibles fósiles o carbón.
- Traslado terrestre hasta un puerto marítimo.
- Carga en un contenedor refrigerado de aproximadamente 40.000 libras, que consume combustible para mantener la temperatura adecuada.
- Transporte marítimo durante más de 8.000 millas náuticas a través del océano Pacífico hasta California, un trayecto que puede prolongarse hasta 18 días.
- Distribución posterior mediante camión o ferrocarril hacia fabricantes de alimentos.
Cada una de estas fases requiere energía y, de acuerdo con la información proporcionada, la mayor parte de esa energía genera emisiones adicionales de gases de efecto invernadero.
Los productores de California sostienen que el abastecimiento local presenta varias ventajas desde el punto de vista ambiental.
Entre ellas destacan la cercanía entre los campos agrícolas y las plantas procesadoras, la reducción del transporte por carretera, el acceso de numerosos procesadores a fuentes de electricidad más limpias, incluidas energías renovables, y la posibilidad de utilizar el transporte ferroviario para distribuir los productos dentro de Estados Unidos, considerado uno de los sistemas de carga con mayor eficiencia energética.
Un análisis científico citado en la información señala que transportar un contenedor refrigerado de 40.000 libras con vegetales congelados desde China hasta la costa oeste de Estados Unidos puede generar hasta 12 toneladas métricas adicionales de dióxido de carbono equivalente (CO₂e), en comparación con producir y abastecerse de proveedores ubicados más cerca del mercado.
La diferencia cobra mayor relevancia cuando se considera que algunos fabricantes de alimentos importan millones de libras de vegetales congelados cada año desde China y Europa, lo que incrementa el volumen total de emisiones derivadas del transporte internacional.

Frente a este escenario, se plantea que los consumidores también pueden influir en las decisiones relacionadas con el origen de los alimentos. Una de las recomendaciones consiste en revisar las etiquetas de los productos para identificar tanto los ingredientes como el país de origen.
Si existen alternativas producidas más cerca del mercado de destino, se sugiere consultar a los fabricantes sobre las razones para adquirir materias primas provenientes de otros continentes.
Desde la perspectiva de quienes impulsan esta información, optar por ingredientes cultivados y procesados más cerca de su lugar de consumo puede contribuir a disminuir las emisiones asociadas al transporte, además de respaldar la producción agrícola estadounidense. Según esta postura, reducir la distancia recorrida por los alimentos representa una medida práctica para disminuir el impacto ambiental relacionado con la cadena de suministro.
Fuente: Nota especial





