Resta observar cómo reaccionará la sociedad venezolana ante una presencia más visible de la agencia, históricamente utilizada por el chavismo como símbolo de injerencia extranjera. Lo cierto es que, tras años de distancia, Estados Unidos vuelve a mover piezas clave en Venezuela, con la inteligencia como herramienta central para moldear el nuevo escenario político y estratégico del país.
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Estados Unidos avanza en la definición de una estrategia de influencia directa en la Venezuela posterior a Nicolás Maduro, con la Agencia Central de Inteligencia como pieza central del proceso.
Según fuentes con conocimiento de la planificación citadas por CNN, la CIA trabaja de forma discreta para establecer una presencia permanente en el país, en coordinación con el Departamento de Estado, mientras se desarrolla la transición política tras la captura del exmandatario a comienzos de enero.

Agencia Central de Inteligencia
Los planes contemplan que el Departamento de Estado asuma el liderazgo diplomático a largo plazo, pero que la agencia encabece el retorno inicial de Washington al terreno venezolano.
La razón es doble: la fragilidad institucional que atraviesa el país y un entorno de seguridad aún inestable. En este escenario, la agencia de inteligencia aparece como el actor con mayor capacidad operativa para abrir canales, evaluar riesgos y establecer contactos estratégicos antes de una reapertura formal de la embajada estadounidense en Caracas.
Fuentes involucradas en las conversaciones señalan que, en una primera etapa, funcionarios estadounidenses podrían operar desde un anexo administrado por la CIA.
Esta estructura permitiría iniciar contactos informales con sectores del nuevo gobierno, miembros de la oposición y actores considerados potenciales amenazas, una dinámica similar a la aplicada previamente por Estados Unidos en otros contextos de transición política.
La prioridad inmediata consiste en crear canales de enlace con los servicios de inteligencia venezolanos. Este tipo de interacción, explican exfuncionarios, resulta más viable desde el ámbito de la inteligencia que desde la diplomacia tradicional, ya que habilita conversaciones sensibles que no suelen pasar por vías oficiales.
En ese marco, la agencia también tendría un rol clave en compartir información estratégica relacionada con la presencia e intereses de potencias como China, Rusia e Irán en territorio venezolano, siempre bajo autorización de la Oficina del Director de Inteligencia Nacional.
El protagonismo de la CIA no es nuevo en el caso venezolano. Agentes de la agencia operaron en el país durante los meses previos a la captura de Maduro, desplegando un equipo reducido que siguió sus movimientos y rutinas.
Esa labor de inteligencia resultó decisiva para el éxito de la operación, apoyada además por fuentes internas dentro del propio aparato estatal venezolano.
Mientras tanto, el Departamento de Estado ya dio pasos iniciales hacia una eventual reapertura de la embajada cerrada desde 2019.
A comienzos de enero, un equipo limitado de diplomáticos y personal de seguridad viajó a Caracas para evaluar las condiciones del edificio y las posibilidades de reanudar operaciones de forma gradual.
Sin embargo, funcionarios reconocen que aún no existe una hoja de ruta clara definida por la Casa Blanca, lo que introduce incertidumbre en el proceso.

La designación de la diplomática Laura Dogu al frente de la Unidad de Asuntos Venezolanos busca aportar experiencia y continuidad durante esta etapa de transición.
Desde esa unidad, que operó en Bogotá durante los últimos años, se coordina el regreso progresivo de personal estadounidense al país.
El presidente Donald Trump ha manifestado su intención de que empresas petroleras estadounidenses retomen operaciones en Venezuela y participen en su reconstrucción económica.
No obstante, la situación de seguridad sigue siendo un factor determinante. Los diplomáticos carecen de entrenamiento para operar en entornos de alto riesgo, lo que explica por qué la agencia asumiría un papel dominante en el corto plazo.
Resta observar cómo reaccionará la sociedad venezolana ante una presencia más visible de la agencia , históricamente utilizada por el chavismo como símbolo de injerencia extranjera. Lo cierto es que, tras años de distancia, Estados Unidos vuelve a mover piezas clave en Venezuela, con la inteligencia como herramienta central para moldear el nuevo escenario político y estratégico del país.
Fuente: CNN





