Las estafas a inmigrantes en Estados Unidos han aumentado drásticamente en los últimos meses y esto se debe a que los criminales se aprovechan de la vulnerabilidad, desespero, miedo y desinformación de muchas personas.
Gran parte de las prácticas fraudulentas se generan ante la urgencia que tienen muchos inmigrantes de regularizar su situación o ayudar a familiares detenidos.
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Recientemente, la fiscalía de Manhattan alertó sobre el aumento sostenido de estos delitos, que se desarrollan principalmente a través de redes sociales y plataformas digitales.
Los estafadores se hacen pasar por abogados, organizaciones sin fines de lucro o supuestos gestores migratorios, prometiendo soluciones rápidas que, en la mayoría de los casos, nunca llegan.
Muchos de ellos crean perfiles falsos a través de Facebook, Instagram y WhatsApp que imitan a organizaciones reconocidas, copiando logotipos, nombres y hasta el lenguaje de instituciones reales.
Estas cuentas suelen contactar directamente a personas que muestran interés en temas migratorios, ya sea por publicaciones o búsquedas en línea.
En muchos casos, el primer acercamiento parece legítimo: ofrecen asesoría, explican procesos y generan confianza. Sin embargo, el objetivo final es hurtar grandes cantidades de dinero.
Según un reporte de ABC News, algunas víctimas han llegado a perder decenas de miles de dólares tras confiar en estos falsos servicios.
Inmigrantes actúan impulsivamente
De acuerdo con expertos citados por la Comisión Federal de Comercio (FTC, por sus siglas en inglés), los delincuentes saben que las personas en situaciones críticas están más dispuestas a tomar decisiones rápidas y confiar en quien prometa ayuda inmediata.
En medio de las duras políticas migratorias en Estados Unidos y ante la persecución y detención, los inmigrantes se ven en la obligación de accionar desde el impulso y desespero.
Al leer alguna oferta engañosa que promete y garantiza respuesta oportuna a la situación, los inmigrantes desembolsan dinero sin darse cuenta de que se trata de un proceso de estafa.
Algunas organizaciones como la New York Immigration Coalition advierten que los criminales también se aprovechan de las barreras lingüísticas, el poco acceso a información confiable y la angustia de los familiares.
Cómo detectar las estafas
Los expertos citados por la Comisión Federal de Comercio indicaron que las estafas no suelen comenzar con grandes sumas de dinero. Por el contrario, los delincuentes aplican una estrategia gradual.
Primero solicitan un pago pequeño, que puede parecer razonable, como una tarifa inicial o garantía para abrir un caso. Luego, van sumando cargos adicionales: trámites, impuestos, fianzas o supuestos gastos administrativos.
Este sistema hace que la víctima no perciba el fraude de inmediato. Cuando al fin sospecha, ya ha entregado una cantidad considerable de dinero.
En situaciones más sofisticadas, los estafadores llegan a simular audiencias migratorias por videollamada. Utilizan documentos falsos, licencias aparentemente válidas e incluso usan a personas que se hacen pasar por jueces o funcionarios.

A fin de ayudar a la comunidad de inmigrantes en Estados Unidos, los expertos insistieron en que las personas deben estar alerta ante las siguientes señales:
- Contacto inicial por redes sociales o mensajes no solicitados.
- Promesas de resultados garantizados. Ningún abogado puede asegurar el éxito de un caso migratorio.
- Solicitudes de pago urgente o en métodos poco seguros, como transferencias o tarjetas de regalo.
- Falta de documentación oficial verificable.
- Cambios constantes en los costos o nuevas tarifas inesperadas.
Si algo parece demasiado fácil o rápido, es importante detenerse y verificar antes de continuar.
A su vez, recordaron que existen organizaciones legítimas que ofrecen asesoría confiable. Entre ellas destacan Catholic Legal Immigration Network y la Immigrant Advocates Network, que cuentan con directorios de abogados certificados y recursos verificados.

También es aconsejable:
- Confirmar que el abogado esté registrado en el colegio correspondiente.
- Evitar compartir información personal con desconocidos.
- No realizar pagos sin recibir un contrato claro.
- Consultar siempre una segunda opinión.
“Sin importar la magnitud del caso, las víctimas o los familiares deben mantener la calma. Tomar decisiones, impulsadas por el desespero y el desconocimiento, solo ocasionará la pérdida de grandes sumas de dinero”, concluyeron.
Fuente: Con información de ABC News, American Community Media, El Diario





