Deterioro cognitivo: cómo una vida activa puede proteger la memoria 

La pérdida progresiva de memoria y de funciones mentales no es una consecuencia inevitable del envejecimiento y un estudio profesional lo confirma

Foto de iStock

Leer más: Qué es la caminata japonesa y por qué funciona






Investigaciones recientes sugieren que el estilo de vida puede desempeñar un papel clave en preservar la salud del cerebro y reducir el riesgo de demencia, incluso en personas con predisposición a desarrollarla.

En el ensayo POINTER, el mayor estudio clínico hecho en Estados Unidos financiado por la Asociación de Alzheimer, se examinó cómo modificaciones en la alimentación, la actividad física y los hábitos diarios pueden proteger la mente con el paso del tiempo.

Dirigido por Laura Baker, investigadora en gerontología y geriatría de la Universidad de Wake Forest, el estudio incluyó a más de 2,100 personas entre 60 y 79 años que tenían un estilo de vida sedentario y factores de riesgo como prediabetes o hipertensión límite.

Foto de Shutterstock

Estilo de vida como medicina preventiva

El estudio se dividió en dos grupos, uno de ellos participó en un programa estructurado de intervención, que incluyó:

  • Ejercicio aeróbico cuatro veces por semana
  • Entrenamiento cognitivo regular
  • Adopción de la dieta MIND (una combinación de la dieta Mediterránea y DASH enfocada en la salud cerebral)
  • Reuniones comunitarias durante dos años para fomentar la socialización
  • Seguimiento y apoyo a través de llamadas telefónicas

El segundo grupo recibió orientación básica, sin un plan específico. Aunque ambos grupos mostraron mejoras cognitivas tras los dos años, el primero que se basó en intervención estructurada, tuvo resultados notablemente mejores.

De hecho, según Baker, estas personas retrasaron el envejecimiento cognitivo entre uno y casi dos años más en comparación con sus pares.

Foto de Shutterstock

¿Qué significa esto para el futuro del cerebro?

Los investigadores expusieron que los resultados no solo demostraron que el deterioro cognitivo se puede frenar, sino que el compromiso activo y sostenido con la salud física y mental es clave.

Gracias a la dieta MIND, rica en verduras, frutas, pescado, aceite de oliva y baja en azúcares y grasas saturadas, evidenciaron que los alimentos saludables tienen efectos positivos en la función cerebral.

A su vez, corroboraron que el ejercicio regular es clave para estimular el flujo sanguíneo y el crecimiento neuronal.

Foto de El Farmacéutico

Mientras que la interacción social y los desafíos mentales fortalecen las conexiones neuronales.

“No es necesario esperar a que los síntomas aparezcan para cuidar del cerebro, el momento es ahora y todos estamos a tiempo”, añadieron los expertos.





Fuente: Smithsonian Magazine

inSouth Magazine, desde el 2015 exaltando los valores de nuestra comunidad Latina. Síguenos en nuestras redes sociales como @insouthmagazine y mantente informado.

¡inSouth Magazine siempre contigo!

Seguir leyendo…