El público también tuvo un papel clave en esta historia. En un reciente show de Cazzu en Chile, parte de los asistentes coreó consignas contra Nodal. Lejos de incentivar el momento, la cantante pidió calma y evitó que la situación escalara, optando por centrar el espectáculo en la música.
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El estreno de Rosita, el nuevo sencillo de Rauw Alejandro junto a Tainy y Jhayco, detonó una controversia que rápidamente escaló en redes sociales y terminó involucrando a Christian Nodal, Cazzu e incluso a Bad Bunny.
Lo que parecía un simple lanzamiento musical se convirtió en un nuevo capítulo de tensiones públicas dentro de la industria Latina.

Cazzu
La línea que encendió la conversación fue directa: “Contigo me caso a lo Christian Nodal”. La frase generó miles de reacciones inmediatas debido al historial sentimental del cantante mexicano, especialmente tras su ruptura con Cazzu y su posterior matrimonio con Ángela Aguilar.
Para muchos seguidores, la referencia no fue casual y reavivó debates sobre la rapidez con la que el artista rehízo su vida sentimental.
La polémica separación volvió así al centro de la escena. Aunque en un primer momento Cazzu no mencionó directamente el tema, usuarios notaron que dejó de seguir en redes a algunos de los involucrados en la canción. Poco después, tanto Rauw Alejandro como la artista recurrieron a la red social X para pronunciarse.
El puertorriqueño publicó un mensaje en el que reflexionó sobre la cultura del escándalo:
“Desde hace mucho estamos en una era donde la controversia y el chisme hacen más ruido que el arte y el esfuerzo. Aun así, lo verdadero y lo genuino siempre encuentra su camino y trasciende con el tiempo”. Sin aludir a nadie en particular, el mensaje fue leído como una respuesta al revuelo generado por la canción.
Cazzu respondió con una frase breve pero contundente: “El arte que hacemos es nuestra postura ante la vida. Ya conocen la mía”.
Más tarde, compartió un extenso descargo en el que profundizó sobre la exposición pública, la industria musical y lo que definió como “la legendaria camaradería entre varones”.
Sin nombrarlos directamente, cuestionó ciertas dinámicas de poder y silencio dentro del ambiente artístico, y criticó lo que consideró actitudes tibias o cómplices frente a determinadas situaciones.
En su reflexión, la artista jujeña planteó una clara división entre la vida íntima y la imagen pública. También defendió su postura personal y artística ante quienes la califican como “ardida” o “resentida”. En medio de la controversia, dejó en claro que su prioridad es su hija y su bienestar, marcando distancia del escándalo mediático.
El eco digital no tardó en amplificarse. Paralelamente, en los créditos iniciales de Rosita apareció el nombre de Bad Bunny como compositor, aunque posteriormente fue retirado en ciertas plataformas digitales.
Este cambio alimentó teorías sobre una posible decisión estratégica para evitar verse involucrado en la controversia. Sin confirmación oficial, las especulaciones crecieron y vincularon el tema con presentaciones pasadas en las que Cazzu compartió escenario con el artista puertorriqueño.
El punto de mayor tensión llegó cuando Nodal reaccionó desde su cuenta de Instagram. El intérprete de regional mexicano dejó ver su molestia ante lo que consideró mensajes dirigidos hacia él.
En una de sus publicaciones escribió que su expareja “puede posar perfectamente en fotos con quien dañó la relación y nos causó un infierno durante y después del embarazo”.
Nodal también señaló que Cazzu compartió escenario con uno de los compositores de Rosita, alguien que, según él, fue calificado en su momento como “imperdonable”.
Sin identificar a la persona, sus palabras avivaron rumores y alimentaron la narrativa de una historia que, para muchos seguidores, aún no se cierra.
El público también tuvo un papel clave en esta historia. En un reciente show de Cazzu en Chile, parte de los asistentes coreó consignas contra Nodal. Lejos de incentivar el momento, la cantante pidió calma y evitó que la situación escalara, optando por centrar el espectáculo en la música.
La escena urbana vuelve así a demostrar que los conflictos personales y las referencias cruzadas pueden convertirse en combustible mediático. Entre indirectas, comunicados y publicaciones en redes sociales, Rosita trascendió su dimensión artística para transformarse en un fenómeno viral donde arte, exposición y controversia se entrelazan una vez más.
Fuente: Emisoras Unidas / Crónica





