Recibir una llamada en la que alguien asegura que un familiar ha sido secuestrado y exige dinero para dejarlo en libertad es una situación capaz de provocar angustia y desesperación. Sin embargo, detrás de algunas de estas supuestas emergencias no existe un secuestro real, sino una estrategia de extorsión diseñada para aprovecharse del miedo de las familias.
Ante esta modalidad de fraude, el Departamento de Policía de Greenville emitió una alerta el 30 de octubre para advertir a la comunidad sobre las estafas conocidas como secuestros virtuales. Los delincuentes recurren a llamadas telefónicas, información personal e incluso herramientas de inteligencia artificial para hacer creíble una historia falsa y presionar a sus víctimas para que envíen dinero.
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La advertencia cobra especial importancia porque los estafadores utilizan recursos tecnológicos que dificultan distinguir una comunicación auténtica de un intento de engaño.

¿Cómo funcionan las estafas de secuestro virtual?
El engaño comienza generalmente con una llamada o un mensaje en el que una persona afirma tener retenido a un hijo, pareja u otro familiar. El supuesto secuestrador exige un pago inmediato y amenaza con hacerle daño a la víctima si no recibe el dinero.
Para aumentar la credibilidad de la historia, los delincuentes recopilan información publicada en redes sociales. Fotografías, nombres, relaciones familiares, lugares frecuentados y otros detalles personales les permiten construir un escenario que parece real.
El Departamento de Policía de Greenville informó que los criminales también utilizan la clonación de voz mediante inteligencia artificial. Con muestras de audio disponibles en internet, los estafadores pueden imitar la voz de una persona y hacer creer a sus familiares que realmente está pidiendo ayuda.
También recurren a fotografías y videos manipulados para aparentar que el supuesto secuestrado se encuentra retenido. El objetivo es generar una reacción inmediata y evitar que la persona que recibe la llamada tenga tiempo para comprobar lo que sucede.
Otra táctica consiste en falsificar la identificación del número telefónico. De esta manera, la llamada podría aparecer como si proviniera del teléfono del familiar mencionado. Por eso, la Policía de Greenville advierte que reconocer un número no significa necesariamente que la comunicación sea legítima.

La presión es parte del engaño
Una característica de estas estafas es la urgencia. Los delincuentes insisten en que el dinero debe enviarse cuanto antes y, en ocasiones, exigen que la persona permanezca conectada durante toda la conversación.
Con esta presión buscan impedir que la víctima llame a otros familiares, contacte directamente al supuesto secuestrado o solicite ayuda a las autoridades.
La recomendación policial es no dejarse llevar por el pánico ni realizar transferencias bajo amenazas. Los estafadores podrían solicitar dinero en efectivo, tarjetas de regalo o criptomonedas, métodos que dificultan recuperar los fondos una vez enviados.

¿Qué hacer si recibes una llamada de este tipo?
La primera medida es conservar la calma y evitar comprometerse a realizar cualquier pago. Si es posible, utiliza otro teléfono para comunicarte directamente con el familiar mencionado o contacta a alguien de confianza que pueda confirmar dónde se encuentra.
También es recomendable interrumpir la llamada si el interlocutor impide verificar la información. No compartas datos personales ni financieros y evita responder preguntas que puedan proporcionar más detalles sobre tu familia.
La Policía de Greenville aconseja establecer una palabra clave familiar, conocida únicamente por sus integrantes, que sirva para confirmar la identidad de alguien durante una supuesta emergencia.
Si existen razones para creer que una persona está realmente en peligro, se debe contactar de inmediato a las autoridades locales. El FBI también ha advertido sobre el uso de fotografías y videos alterados como supuestas pruebas de vida en este tipo de extorsiones.
La agencia recomienda verificar directamente la seguridad del familiar antes de considerar cualquier pago.




