La selección de Estados Unidos se despidió del Mundial de la forma más inesperada. Después de ilusionar a sus aficionados con una campaña prometedora, el equipo dirigido por Mauricio Pochettino cayó con contundencia por 4-1 frente a Bélgica en los octavos de final, un resultado que puso fin al sueño de conquistar su primera Copa del Mundo.
La eliminación no solo llamó la atención por el amplio marcador, sino también porque llegó apenas un día después de la controversia generada por la decisión de la FIFA de retirar la suspensión al delantero Folarin Balogun.
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Dicha medida provocó fuertes críticas y abrió un intenso debate luego de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, reconociera que habló con la máxima autoridad de la FIFA, Gianni Infantino, para pedir que la expulsión del atacante fuera revisada.

Partido empañado por polémica con Folarin Balogun
Balogun había sido expulsado en el partido anterior frente a Bosnia-Herzegovina, una tarjeta roja que, de acuerdo con el reglamento habitual, implicaba perderse automáticamente el siguiente compromiso.
No obstante, la FIFA anunció el domingo 5 de julio que el delantero quedaba habilitado para disputar los octavos de final tras revisar el caso. La decisión sorprendió a dirigentes, analistas y aficionados porque este tipo de sanciones rara vez son revocadas durante una Copa del Mundo.
De hecho, es la primera vez desde 1962 que el organismo retira una suspensión automática. La controversia y dudas sobre la legalidad del proceso aumentó cuando Trump confirmó públicamente que había conversado con el presidente de la FIFA.
El mandatario explicó que le pidió revisar la jugada porque, desde su punto de vista, Balogun no había cometido una infracción merecedora de una expulsión. Según Trump, la acción correspondía únicamente a un choque entre dos jugadores que disputaban el balón y no a una conducta violenta.
Al mismo tiempo, dijo que nunca intentó influir en la resolución final y que solo expresó su opinión sobre la jugada.
Pese a ello, sus declaraciones alimentaron las críticas de quienes consideran que ningún líder político debería intervenir, ni siquiera de manera informal, en procesos disciplinarios relacionados con competiciones internacionales.

FIFA responde a señalamientos
Ante la creciente presión, Gianni Infantino explicó públicamente cómo ocurrió la conversación con Trump.
El líder principal de la FIFA confirmó que recibió la llamada del presidente estadounidense, pero aclaró que mantiene comunicaciones frecuentes con jefes de Estado y otras autoridades de distintos países.
También sostuvo que le informó a Trump que el caso estaba siendo evaluado por los órganos disciplinarios independientes de la FIFA y afirmó que desconocía cuál sería el resultado del procedimiento hasta que la decisión fue oficial.
Con ello reforzó la idea de que las sanciones deportivas son resueltas por instancias autónomas y no por la presidencia del organismo. Pero, estas explicaciones no lograron disipar completamente las dudas de algunos sectores del fútbol internacional.
La Federación Belga de Fútbol fue una de las primeras organizaciones en cuestionar la decisión. El organismo solicitó explicaciones a la FIFA sobre el procedimiento utilizado para levantar la sanción contra Balogun y anunció su intención de impugnar la medida.
No obstante, la FIFA declaró inadmisible esa solicitud al considerar que Bélgica no tiene legitimidad jurídica para intervenir en un procedimiento disciplinario del que no forma parte.
Bélgica responde en la cancha
Más allá de la polémica, el encuentro se resolvió sobre el césped. Bélgica mostró mayor eficacia y aprovechó los errores defensivos de Estados Unidos para construir una victoria amplia.
Charles De Ketelaere fue una de las figuras del partido al marcar dos goles que encaminaron el triunfo europeo.
Luego, tras recuperar el balón cerca del área, Hans Vanaken anotó desde larga distancia para ampliar la diferencia y prácticamente sentenciar el compromiso. Ya en el tiempo añadido, Romelu Lukaku cerró la goleada con el cuarto tanto de Bélgica.
La eliminación representa un importante revés para un equipo que había generado ilusión entre sus aficionados.
Desde la llegada de Mauricio Pochettino al banquillo, Estados Unidos mostró un estilo ofensivo y una mentalidad competitiva que alimentó las esperanzas de realizar la mejor actuación de su historia en un Mundial.
Sin embargo, la contundente derrota dejó en evidencia que aún existen aspectos por mejorar, específicamente en defensa y en la capacidad para responder ante rivales de mayor jerarquía.
Sobre si el presidente Trump tuvo o no responsabilidad en el cambio de la FIFA hacia el delantero, eso no lo sabremos. Lo único que está claro es que Bélgica avanza y la selección norteamericana tendrá que intentarlo nuevamente en el futuro.





