El Día de la Madre es una de las celebraciones más importantes y emotivas en distintos países del mundo. Aunque suele asociarse con flores, reuniones familiares y homenajes, esta fecha también representa una tradición cultural e histórica que ha evolucionado con el paso de los siglos.
Sin embargo, no existe un día universal para conmemorarlo, ya que cada nación ha adoptado su propia fecha según sus costumbres, influencias religiosas y antecedentes históricos.
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Este 10 de mayo de 2026, decenas de países celebran el Día de la Madre, mientras que otros lo hacen en diferentes momentos del año. La fecha más extendida es el segundo domingo de mayo, aunque existen excepciones como Argentina, donde la celebración ocurre en octubre.

Día de la madre
El origen del Día de la Madre se remonta a las antiguas civilizaciones, donde la maternidad y las figuras femeninas vinculadas con la fertilidad eran objeto de culto. En la antigua Grecia se realizaban festividades en honor a Rea, madre de dioses como Zeus, Poseidón y Hades.
En Roma, las ceremonias estaban dedicadas a Cibeles, diosa relacionada con la tierra y la fecundidad. En Egipto, la figura materna era representada por Isis.
Con el avance del cristianismo, estas celebraciones comenzaron a relacionarse con la Virgen María, madre de Jesús. Durante siglos, muchas conmemoraciones estuvieron vinculadas con el calendario religioso y con la festividad de la Inmaculada Concepción, celebrada el 8 de diciembre.
Posteriormente, en varios países europeos, el homenaje pasó a celebrarse en mayo, mes asociado tradicionalmente con la Virgen María y también con la primavera, símbolo de vida y renovación.
La versión moderna del Día de la Madre nació en Estados Unidos entre finales del siglo XIX y principios del XX. Uno de los antecedentes fue la iniciativa impulsada en 1870 por la poeta y activista Julia Ward Howe, quien promovió una jornada de reflexión y paz protagonizada por madres tras la Guerra de Secesión.
Más adelante, Anna Jarvis lideró una campaña nacional para rendir homenaje a las madres, inspirada en la labor social de su propia madre, Ann Reeves Jarvis.
Su propuesta tuvo éxito y, en 1914, el presidente Woodrow Wilson oficializó el segundo domingo de mayo como Día de la Madre en Estados Unidos. Con el tiempo, numerosos países adoptaron la celebración, aunque manteniendo fechas propias.
Este año, el segundo domingo de mayo coincide con el 10 de mayo, por lo que países como Alemania, Australia, Austria, Bélgica, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Cuba, Ecuador, Estados Unidos, Grecia, Italia, Japón, Perú, Puerto Rico, Suiza, Uruguay y Venezuela celebran hoy esta fecha especial.
También se suman otras naciones como China, Filipinas, Finlandia, Holanda, Honduras, Nueva Zelanda, Taiwán, Turquía y Sudáfrica, entre muchas más.
Sin embargo, algunos países mantienen fechas distintas. España, Portugal, Hungría y Lituania celebraron el Día de la Madre el primer domingo de mayo. En tanto, México, Guatemala y El Salvador conmemoran la fecha fija cada 10 de mayo, independientemente del día de la semana.
Otros países poseen tradiciones particulares. Paraguay celebra el Día de la Madre el 15 de mayo, Polonia el 26 de mayo y Bolivia el 27 de mayo. Francia y Suecia lo hacen el último domingo de mayo, mientras que Argentina conserva una de las fechas más distintas del continente.

En Argentina, el Día de la Madre se celebra el tercer domingo de octubre debido a una tradición vinculada con la Iglesia católica. El antecedente principal se remonta a 1931, cuando el papa Pío XI estableció el 11 de octubre como festividad de la Divina Maternidad de María.
Aunque el calendario litúrgico cambió con el tiempo, el país mantuvo la costumbre de homenajear a las madres durante octubre.
Más allá de la fecha específica, el Día de la Madre continúa siendo una jornada dedicada al reconocimiento, el cariño y la unión familiar. En muchas partes del mundo, las familias aprovechan la ocasión para compartir comidas especiales, entregar regalos o simplemente dedicar tiempo de calidad a las madres, en una celebración que mantiene intacto su valor emocional y cultural.
Fuente: Clarín





