La tensión entre Estados Unidos e Irán volvió a escalar tras una advertencia directa del presidente Donald Trump, quien lanzó un mensaje contundente el domingo 5 de abril.
A través de su red social Truth Social, el mandatario condicionó la estabilidad en la región a una decisión clave: la reapertura del estratégico estrecho de Ormuz.
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“Irán debe reabrir el estrecho de Ormuz de inmediato. Si no lo hacen, Estados Unidos actuará con fuerza. El martes será el día de las plantas energéticas y el de los puentes, todo en uno. Abran el estrecho”, escribió el presidente norteamericano.
El mandatario fijó como referencia el martes a las 8:00 p. m. (hora de Washington), sugiriendo que, de no cumplirse la exigencia, Estados Unidos podría tomar medidas contundentes.
Además, insinuó posibles acciones dirigidas a infraestructura clave de Irán como las plantas energéticas y varios puentes de la región. Todo esto, aumentó el nivel de preocupación a nivel internacional, pues se prevé que exista un enfrentamiento abierto mucho mayor.
Previo a las declaraciones de Estados Unidos, Irán mantuvo sus tropas activas durante el fin de semana. Pues dicha nación lanzó varios misiles hacia territorio israelí, impactando zonas del norte y sur del país.
En ciudades como Haifa se reportaron heridos y este incidente lejos de calmar las aguas, solo ampliaron el alcance del conflicto y la tensión regional.
¿Sin posibilidad de diálogo?
En reiteradas oportunidades el presidente Trump ha insistido en la necesidad de llegar a acuerdos positivos con Irán que sean de beneficio para ambas naciones. Según Fox News, el mandatario tiene la puerta entreabierta para dialogar y alcanzar una negociación a corto plazo.
No obstante, Irán se niega a ceder ante las presiones y exigencias del gobierno norteamericano.
Luego de la amenaza del presidente Trump, Abbas Goudarzi, portavoz de la presidencia del Parlamento, dijo que el estrecho de Ormuz nunca volverá a ser una vía marítima libre de navegación como lo ha venido siendo hasta ahora.
A juicio de Goudarzi, la vía marítima se ha convertido en una ventaja estratégica para la seguridad de Irán.
Por su parte, el portavoz del mando de las fuerzas armadas de Irán, Ebrahim Zolfaghari, anunció que solo los barcos provenientes de Irak pueden cruzar el estrecho de Ormuz sin inconveniente.
“Anunciamos que Irak, nuestro país hermano, no está sujeto a las restricciones que hemos impuesto en el estrecho de Ormuz y que dichas restricciones solo se aplican a los países enemigos”, dijo el portavoz según divulgaron varias agencias de noticias internacionales.

Irán mantiene su postura
Ante este escenario, varias figuras políticas de naciones vecinas y funcionarios militares han advertido que la presión de Estados Unidos podría llevar a un escenario de mayor violencia.
El gobierno de Irán insistió en que el control del estrecho de Ormuz es una decisión soberana y estratégica en medio de solicitudes “que no van alineadas con sus objetivos ni representan beneficios como nación”.
Debido a esto, los líderes iraníes dijeron que ningún país podrá transitar por esa vía marítima sin autorización de Irán, reforzando así su postura.
En paralelo, otros actores internacionales han comenzado a intervenir. Egipto, por ejemplo, hizo un llamado a la prudencia y al diálogo, buscando evitar una escalada que podría tener consecuencias imprevisibles para toda la región.

Lo que ocurre en el golfo Pérsico no es un asunto aislado. Cualquier interrupción total en el estrecho de Ormuz afecta directamente los precios del petróleo, las cadenas de suministro y la estabilidad económica global.
Mientras se mantiene la negativa, las naciones se preparan para un posible ataque por parte de Estados Unidos en las próximas horas.
Fuente: AFP, EFE, Infobae





