Las estafas románticas no terminan cuando pasan las fechas especiales. Los delincuentes operan todo el año y se adaptan a cualquier contexto emocional que pueda facilitar la manipulación. La mejor defensa sigue siendo la información, la prudencia y el uso consciente de herramientas de seguridad digital.
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Las celebraciones recientes del Día de los Enamorados dejaron algo más que flores y mensajes cariñosos. También volvieron a encender las alarmas sobre las estafas románticas, un delito digital que crece cada año y que aprovecha fechas emocionalmente significativas para captar víctimas.
Autoridades como el Federal Bureau of Investigation han reiterado la necesidad de extremar precauciones frente a perfiles falsos que buscan manipular sentimientos para obtener dinero.

Estafas
El fenómeno no se limita a una sola plataforma. Un informe del banco británico TSB Bank señala que cerca del 30 % de estos fraudes se originan en Facebook, cifra superior a la de cualquier otra red social o aplicación de citas.
Además, el estudio revela que las personas entre 65 y 74 años concentran el mayor número de casos individuales, mientras que los mayores de 55 representan más de la mitad de las víctimas.
Las pérdidas económicas resultan millonarias. Datos previos de la Federal Trade Commission estimaron que solo en Estados Unidos las estafas románticas superaron los mil millones de dólares en un año.
Desde entonces, expertos advierten que los delincuentes han perfeccionado sus métodos, incorporando herramientas de inteligencia artificial para crear identidades cada vez más creíbles.
Konstantin Levinzon, cofundador de Planet VPN, explica que los estafadores combinan manipulación emocional con tecnologías emergentes.
Utilizan imágenes generadas por IA, videos falsificados e historias cuidadosamente diseñadas para simular profesiones atractivas, como médicos, militares o ingenieros que trabajan en el extranjero.
Una vez que establecen un vínculo afectivo, introducen una supuesta emergencia: gastos médicos, inversiones urgentes o problemas legales que requieren transferencias inmediatas, a menudo en criptomonedas.
El patrón se repite con ligeras variaciones. El contacto suele comenzar con mensajes amables y constantes muestras de interés. En pocos días, el supuesto pretendiente declara sentimientos intensos y promete un futuro juntos.
Luego evita encuentros presenciales con excusas convincentes y desplaza la conversación hacia necesidades económicas. La urgencia y el secreto forman parte esencial del engaño.
Cómo protegerse de estas estafas
Los especialistas coinciden en varias recomendaciones prácticas que siguen vigentes todo el año:
Primero, desconfía de cualquier persona que no hayas conocido en la vida real. Si alguien acelera el vínculo emocional o insiste en mantener la relación exclusivamente en línea, conviene mantener distancia.
Segundo, realiza una búsqueda inversa de imágenes para verificar si las fotografías del perfil aparecen en otros sitios web. Muchas identidades falsas utilizan imágenes robadas de bancos de fotos o de cuentas legítimas.
Tercero, corta la comunicación si la conversación deriva hacia solicitudes de dinero, tarjetas regalo, transferencias bancarias o criptomonedas. Ninguna relación auténtica comienza con exigencias financieras.
Cuarto, protege tus cuentas digitales. Utiliza contraseñas robustas y diferentes para cada servicio, activa la autenticación multifactor y revisa la configuración de privacidad en redes sociales y aplicaciones de citas para limitar quién puede ver tu información personal.

Levinzon también recomienda el uso de una red privada virtual. Una VPN oculta la dirección IP y cifra la información de navegación, lo que dificulta que terceros rastreen tu ubicación o recopilen datos para diseñar fraudes personalizados.
Las estafas románticas no terminan cuando pasan las fechas especiales. Los delincuentes operan todo el año y se adaptan a cualquier contexto emocional que pueda facilitar la manipulación. La mejor defensa sigue siendo la información, la prudencia y el uso consciente de herramientas de seguridad digital.
Mantener la cabeza fría frente a promesas demasiado perfectas puede marcar la diferencia entre una conversación inocente y una pérdida devastadora.
Fuente: nota especial





