Esta alerta preocupa especialmente porque muchas comunidades aún no se recuperan del último temporal invernal. Una nueva tormenta con nieve o vientos fuertes podría agravar los daños existentes, retrasar la restauración del suministro eléctrico y complicar las labores de limpieza. Las autoridades recomiendan seguir de cerca los pronósticos actualizados y realizar preparativos con antelación, ya que el margen de error sigue siendo alto y los riesgos son reales.
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Una nueva y potente amenaza invernal mantiene en alerta a millones de personas en Estados Unidos.
Meteorólogos advierten sobre la posible formación de una bomba ciclónica frente a la Costa Este durante el fin de semana, un fenómeno capaz de intensificarse en cuestión de horas y provocar nevadas severas, vientos peligrosos, inundaciones costeras y cortes de electricidad en amplias zonas del país.

Alerta por bomba ciclónica
Este sistema se desarrollaría en un contexto especialmente delicado, apenas días después de que una tormenta invernal histórica azotara la Costa Este con frío extremo y fuertes acumulaciones de nieve.
La combinación de aire ártico ya instalado y una tormenta que se fortalece rápidamente aumenta el riesgo de impactos significativos, tanto en tierra como en las zonas costeras.
Los pronósticos indican que la tormenta comenzará a organizarse frente al sureste de Estados Unidos y avanzará hacia el norte durante el fin de semana.
La cercanía de su trayectoria a la costa será clave para determinar la intensidad de las nevadas, la fuerza del viento y el alcance de las inundaciones.
Pequeñas variaciones en su recorrido podrían marcar la diferencia entre un evento moderado y una tormenta de gran magnitud.
Regiones en alerta
Las regiones con mayor nivel de alerta se concentran en el sureste, especialmente en Carolina del Norte, Carolina del Sur y el sur de Virginia.
En estos estados, la confianza del pronóstico es alta y se espera que la nieve y los vientos intensos comiencen desde el sábado.
Las condiciones podrían deteriorarse rápidamente, complicando los desplazamientos y elevando el riesgo de accidentes en carretera.
Ciudades como Raleigh y Roanoke podrían registrar acumulaciones de nieve de entre 15 y 30 centímetros, con posibilidad de nevadas más ligeras en zonas del interior.
Algunos modelos incluso sugieren que los copos podrían llegar a áreas poco habituales como Atlanta o Knoxville, lo que incrementa la preocupación por la falta de preparación en regiones menos acostumbradas a este tipo de eventos.
Los fuertes vientos asociados a la tormenta podrían generar ventiscas, reducir drásticamente la visibilidad y provocar caídas de árboles y tendidos eléctricos.
Las autoridades advierten sobre posibles cortes de electricidad dispersos, especialmente si se forman bandas de nieve más intensas. La nieve podría persistir hasta el domingo, mientras el sistema se intensifica en el océano.
Más al norte, en el Atlántico Medio y el Noreste, el escenario es más incierto. La trayectoria final de la bomba ciclónica definirá si las principales ciudades experimentan una gran nevada o solo un episodio ventoso con nieve ligera.
En esta región, la diferencia de apenas unos cientos de kilómetros en el recorrido de la tormenta puede alterar por completo el pronóstico.

Washington, Filadelfia y Nueva York se encuentran en una zona de alta sensibilidad. Un desplazamiento más cercano a la costa podría desencadenar una tormenta de nieve importante, acompañada de vientos dañinos y frío peligroso.
Un camino más alejado reduciría las nevadas, pero mantendría condiciones de viento intenso. Boston aparece como una de las ciudades con mayor probabilidad de recibir nieve, debido a su ubicación más al este.
Incluso en áreas donde la nieve no sea protagonista, los impactos costeros generan gran preocupación.
Se prevén ráfagas de viento muy intensas que coincidirán con mareas altas, lo que podría provocar inundaciones costeras de moderadas a localmente significativas. El oleaje elevado y la erosión de playas afectarían a tramos de la costa desde el sureste hasta el noreste.
Esta alerta preocupa especialmente porque muchas comunidades aún no se recuperan del último temporal invernal. Una nueva tormenta con nieve o vientos fuertes podría agravar los daños existentes, retrasar la restauración del suministro eléctrico y complicar las labores de limpieza. Las autoridades recomiendan seguir de cerca los pronósticos actualizados y realizar preparativos con antelación, ya que el margen de error sigue siendo alto y los riesgos son reales.
Fuente: CNN





