Minneapolis enfrenta ahora un nuevo desafío en medio de un debate nacional sobre inmigración, uso de la fuerza y el papel de las agencias federales. Mientras continúan las investigaciones, la ciudad intenta recuperar la calma en un contexto marcado por la desconfianza, el enojo ciudadano y una creciente polarización.
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Minneapolis volvió a vivir una noche de alta tensión este miércoles luego de que un agente federal de Estados Unidos disparara contra un inmigrante venezolano durante un operativo, un hecho que reavivó las protestas y profundizó el clima de confrontación entre la comunidad, las autoridades locales y el Gobierno federal.

Agente federal
Según el Departamento de Seguridad Nacional, agentes federales realizaban una parada de tráfico selectiva cuando el hombre, identificado como ciudadano venezolano sin estatus migratorio regular, se resistió al arresto y agredió de forma violenta a uno de los funcionarios.
Durante el forcejeo, el agente disparó y lo hirió en la pierna. La ciudad de Minneapolis informó que el herido fue trasladado a un hospital cercano y que sus lesiones no ponen en peligro su vida.
El incidente ocurrió alrededor de las 6:50 de la tarde, hora local. De acuerdo con la versión federal, el hombre intentó huir en su vehículo, chocó contra un automóvil estacionado y luego escapó a pie.
El agente lo alcanzó y trató de detenerlo, momento en el que se produjo el enfrentamiento físico. El DHS aseguró que, durante la pelea, otras dos personas salieron de un apartamento cercano y atacaron al agente con una pala para nieve y un palo de escoba.
Tras liberarse momentáneamente, el sospechoso inicial se unió al ataque, lo que llevó al agente a disparar lo que la agencia calificó como tiros defensivos.
El hombre herido y los otros dos involucrados se refugiaron en un edificio de apartamentos, donde se atrincheraron durante un periodo no especificado.
Finalmente, agentes federales ingresaron a la residencia, desalojaron al herido y lo trasladaron en ambulancia. El DHS confirmó que el agente y el inmigrante permanecen hospitalizados, mientras que los otros dos individuos quedaron bajo custodia.
Reacciones
La versión oficial no pudo ser verificada de forma independiente de inmediato. Sin embargo, el hecho detonó una rápida respuesta social.
En las horas posteriores, decenas de manifestantes se congregaron cerca del lugar del tiroteo y se produjeron enfrentamientos con las fuerzas del orden.
La policía utilizó gas lacrimógeno, bolas de pimienta y dispositivos aturdidores para dispersar a la multitud, antes de ordenar a las personas que regresaran a sus hogares.
El jefe de policía de Minneapolis, Brian O’Hara, calificó las protestas como una asamblea ilegal e instó a abandonar la zona de inmediato.
El alcalde Jacob Frey pidió calma, al tiempo que reconoció el derecho a la protesta pacífica. También reiteró su rechazo a la presencia de agentes federales de inmigración en la ciudad y afirmó que la situación actual no es sostenible para Minneapolis.
El nuevo episodio se produce apenas una semana después de que un agente de Inmigración y Control de Aduanas matara a una mujer durante otro operativo en la ciudad, un caso que provocó protestas a nivel nacional y elevó la desconfianza hacia las tácticas federales.
Para muchos residentes, ambos hechos forman parte de un patrón que ha incrementado la sensación de inseguridad y el temor en comunidades inmigrantes.

El gobernador de Minnesota, Tim Walz, también intervino y pidió a los ciudadanos mantener la calma, advirtiendo que la violencia solo agravará la crisis.
Desde el Gobierno federal, el subsecretario de Justicia adjunto Todd Blanche calificó la situación como una insurrección y acusó a las autoridades estatales y municipales de alentar el desorden, declaraciones que añadieron más tensión al conflicto.
Durante la noche, el humo de los gases lacrimógenos permaneció en el ambiente, mientras se reportaban vehículos vandalizados y saqueados en las inmediaciones.
La policía local aseguró el área y confirmó que la Oficina de Aprehensión Criminal de Minnesota procesa la evidencia, una participación que resultó llamativa luego de que, en un caso previo, las autoridades federales limitaran la intervención estatal.
Minneapolis enfrenta ahora un nuevo desafío en medio de un debate nacional sobre inmigración, uso de la fuerza y el papel de las agencias federales. Mientras continúan las investigaciones, la ciudad intenta recuperar la calma en un contexto marcado por la desconfianza, el enojo ciudadano y una creciente polarización.
Fuente: CNN






