La violencia digital no es un problema menor ni aislado. Afecta el bienestar, la libertad de expresión y la participación social de millones de personas.
La violencia digital se ha convertido en una de las formas de abuso que más crece en el mundo y afecta de manera desproporcionada a mujeres, niñas y personas no conformes con su género.
En un contexto donde casi seis mil millones de personas usan Internet, según la Unión Internacional de Telecomunicaciones, el entorno digital refleja y amplifica desigualdades que ya existen fuera de la pantalla.

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Violencia digital
Datos de ONU Mujeres indican que hasta 58 por ciento de mujeres y niñas han sufrido algún tipo de violencia en línea. Este fenómeno no solo genera daño emocional inmediato, también provoca efectos duraderos como ansiedad, aislamiento, abandono de redes sociales y limitaciones en la participación pública.
Conocer las formas más comunes de violencia digital resulta clave para prevenirla y saber cómo actuar.
1. Troleo
El troleo consiste en mensajes provocadores, ofensivos o agresivos publicados con la intención de molestar, humillar o generar conflicto. Los agresores suelen buscar una reacción emocional, por lo que responderles suele intensificar el ataque.
Este tipo de violencia afecta especialmente a mujeres visibles en redes, como periodistas, activistas o creadoras de contenido, y puede erosionar la autoestima y la salud mental.
2. Doxing
El doxing implica la difusión de información personal privada, como direcciones, números de teléfono o datos familiares, sin consentimiento. Esta práctica puede escalar rápidamente del entorno digital al mundo físico, con riesgos reales de acoso, amenazas y violencia.
Aunque algunas plataformas ya prohíben compartir direcciones privadas, el daño suele producirse antes de que el contenido se retire.
3. Deepfakes
Los deepfakes utilizan inteligencia artificial para crear imágenes, audios o videos falsos que parecen reales. Aunque tienen usos legítimos, cada vez se emplean más para fabricar contenido sexual sin consentimiento, afectando tanto a figuras públicas como a personas comunes.
Este tipo de abuso vulnera la dignidad, la reputación y la seguridad de las víctimas, y en muchos países ya constituye un delito penal.
4. Grooming
El grooming ocurre cuando un agresor establece una relación de confianza con un menor a través de Internet con fines de abuso. Puede desarrollarse durante semanas o meses y derivar en explotación sexual, extorsión o encuentros presenciales peligrosos.
Las consecuencias para niños y adolescentes incluyen ansiedad, depresión, autolesiones y, en casos extremos, suicidio.
5. Ciberacoso
El ciberacoso abarca conductas repetidas de hostigamiento en redes sociales, aplicaciones de mensajería, videojuegos o foros. Puede provenir de personas conocidas o de desconocidos anónimos y suele combinar ataques digitales con intimidación fuera de línea.
Su impacto psicológico es profundo y sostenido, especialmente cuando la víctima siente que no puede escapar del acoso.

Cómo protegerte
Reducir el riesgo no depende solo de las víctimas, pero adoptar medidas de autoprotección puede marcar una diferencia importante. Expertos y organismos internacionales recomiendan pensar cuidadosamente antes de publicar contenido, ya que lo que se comparte puede permanecer en línea durante años.
Limitar la información personal visible, como dirección o teléfono, resulta fundamental.
También conviene revisar con frecuencia la configuración de privacidad en redes sociales, desactivar la geolocalización y usar herramientas de bloqueo y denuncia. Avisar a amigos y familiares para que no compartan datos personales sin permiso ayuda a cerrar posibles brechas. Ante cuentas sospechosas o amenazas directas, denunciar siempre y conservar evidencias.
La violencia digital no es un problema menor ni aislado. Afecta el bienestar, la libertad de expresión y la participación social de millones de personas. Comprender sus formas más comunes y saber cómo protegerte representa un primer paso esencial para exigir entornos digitales más seguros, justos y responsables.
Fuente: BBC





